Aunque la figura en el Ejecutivo de Venezuela cambió desde que las autoridades de EEUU detuvieron a Nicolás Maduro, los venezolanos solicitantes de asilo en ese país temen que sus casos se debiliten o sean cancelados. Sin embargo, abogados recomiendan a los migrantes no bajar la guardia, contactar representación legal y fortalecer sus casos ante la incertidumbre

Gregorio Araujo y su esposa dejaron de salir con normalidad. Viven en Texas con su hija desde 2023, cuando ingresaron a Estados Unidos a través del programa CBP One. Aunque tienen su casa en Venezuela, no piensan regresar por ahora.

Después de la extraccióna de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses, el miedo se instaló en la rutina de esta familia. Ambos adultos recibieron la notificación de cancelación de sus permisos de trabajo y están desempleados. Desde entonces, las salidas se reducen a lo estrictamente necesario.

«Preferimos no exponernos. No sabemos qué puede pasar. Tenemos miedo de que nos detengan y nos deporten», cuentan a TalCual vía telefónica.

La incertidumbre se ha convertido en una conversación recurrente entre grupos de venezolanos que hacen vida en EEUU. La pregunta que ronda sus mentes es directa: si Maduro fue detenido y Delcy Rodríguez asumió el Ejecutivo, ¿puede Donald Trump considerar que ya no existe persecución política y cerrar o negar casos de asilo?

Un migrante en Chicago, que pide anonimato por temor, lo resume así: «Es algo extremo y peligroso para los que estamos en el extranjero (la deportación), porque somos blanco del régimen». Añade la duda que hoy se repite entre venezolanos: «Si capturaron a Maduro, ¿será que se cae mi caso de asilo? ¿Será que el gobierno no va a seguir aprobando casos por esta situación?».

Mientras en Washington la detención de Nicolás Maduro fue presentada como un punto de quiebre, entre la diáspora el efecto fue más encierro, más ansiedad, y más consultas legales para despejar las dudas sobre sus casos.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha intentado enviar un mensaje de normalidad institucional. Matthew Tragesser, vocero de esa institución, dijo a Factchequeado que «pueden regresar (los venezolanos) al país que aman y reconstruir su futuro».

Venezolanos solicitantes de asilo EEUU

También explica que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis) invita a migrantes que estén en Estados Unidos de manera irregular a hacer uso de la aplicación CBP Home para regresar a su país de forma segura; sin embargo, añade que continuarán procesando las solicitudes de asilo y refugio de acuerdo con las leyes vigentes.

En el plano formal, no existe un anuncio de cierre masivo de casos de asilo. Pero en la práctica, según Kelvi Zambrano, abogado-director de la ONG Migration in Action y activista en defensa de los migrantes, la situación es «bastante compleja».

«Estamos sometidos a una situación de incertidumbre», afirma el experto. Explica que muchas personas que ingresaron por la frontera sur bajo figuras como el parole permanecen bajo supervisión de ICE, incluso si han presentado solicitudes de asilo.

«A personas a las que ICE les había dicho que ya no tenían que comparecer, les están llegando notificaciones para presentarse nuevamente. Son detenidas y ejecutan sus deportaciones», asegura.

Zambrano sostiene que la justificación informal que han escuchado es que, tras la captura de Maduro, «la opinión pública en Estados Unidos cree que en Venezuela ha cesado el régimen autoritario y ha cesado el peligro». Para él, esa lectura es «delicada» y desconectada de la realidad.

«Estados Unidos es parte de la Convención contra la Tortura. El artículo 3 prohíbe enviar a una persona a un país donde corre riesgo de tortura. Ese es el principio de no devolución», recuerda.

En ese sentido, indica que, recientemente, han reportado casos de militares deportados en los últimos vuelos que han llegado al país y que han sido privados de libertad. También denuncia deportaciones ejecutadas pese a decisiones judiciales que ordenaban enviar a la persona a un tercer país.

Para el abogado Zambrano, el problema de fondo es que la detención de una figura no equivale a la terminación de un sistema: «La situación en Venezuela no ha cambiado, mientras exista una estructura institucional diseñada para la represión, no existe seguridad para los solicitantes de asilo».

Menciona además como ejemplos la vigencia de normativas como la Ley contra el Odio y la Ley Contra la Delincuencia Organizada, así como la actuación de cuerpos como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y colectivos armados.

Otros abogados coinciden en esa lectura. El especialista en inmigración Héctor Benítez Cañas ha advertido, por medio de un artículo de opinión, que interpretar la detención de Maduro como una «mejora» automática en las condiciones del país «ignora una realidad esencial: la caída de un líder no equivale al desmantelamiento de un régimen».

Ese es precisamente el argumento que abogados están recomendando reforzar en las solicitudes en curso: demostrar que las condiciones de persecución no han desaparecido, documentar que el aparato de poder sigue operando y aportar nuevas pruebas que respalden el temor fundado.

Por su parte, el abogado de inmigración Edward Díaz dice que el caso del opositor Juan Pablo Guanipa, quien fue excarcelado y vuelto a apresar en pocas horas, puede «ser evidencia legal importante para el asilo político», pues «muestra que la persecución política no ha terminado». Explica que este hecho comprueba que con Delcy Rodríguez a cargo del poder «el gobierno continúa controlando y persiguiendo opositores».

Díaz detalla que el caso Guanipa evidencia la falta de garantías reales de libertad, liberaciones que no significan seguridad, riesgo permanente para opositores y que «Venezuela no es un país seguro para disidentes».

No hay una cifra oficial consolidada para 2026 sobre cuántos venezolanos son solicitantes de asilo en Estados Unidos, pero los datos disponibles muestran que se trata de uno de los grupos más numerosos dentro del sistema migratorio estadounidense. Se estima que entre 300.000 y 400.000 venezolanos tienen solicitudes de asilo activas.

Solo en 2023 hubo aproximadamente 74.000 solicitudes defensivas de venezolanos, es decir, presentadas por quienes ingresaron de manera irregular por la frontera sur. En total, el sistema de cortes de inmigración acumula alrededor de 1,5 millones de solicitudes de asilo pendientes de todas las nacionalidades.

Venezolanos solicitantes de asilo EEUU

Esa cifra se traduce en historias como la de Araujo, quien tras la captura de Maduro recibió la recomendación de su abogado de presentar información adicional para robustecer su caso: «Nos dijo que aunque cambió la figura en el Ejecutivo, el poder sigue estando en gente cercana a Maduro y se mantiene el mismo régimen», explica.

«No creemos que las condiciones políticas hayan cambiado. No nos sentimos seguros», insiste este venezolano desde Texas.

Mientras las autoridades estadounidenses hablan de procesamiento regular de casos de asilo y de oportunidades para regresar, en muchos hogares venezolanos en Estados Unidos predomina otra sensación: la de estar atrapados entre dos incertidumbres. La de un sistema migratorio impredecible y la de un país al que temen volver.

Gregorio lo resume con una mezcla de cansancio y miedo: «No sabemos qué hacer. Solo queremos que revisen nuestro caso con justicia. No salimos de casa porque no sabemos si nos van a detener y deportar».

La caída de Nicolás Maduro aún no despeja el miedo por completo. Para miles de solicitantes de asilo, el futuro sigue en incertidumbre: sin certeza sobre su futuro legal en Estados Unidos y sin garantías de seguridad si regresan a Venezuela.

Ante las dudas, los especialistas recomiendan buscar asesoría legal y fortalecer cada caso con nuevas pruebas que demuestren que las condiciones en su país no han cambiado del todo.

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