Ejecutivos de Chevron, Shell y Exxon evalúan el país antes de comprometer capital, mientras expertos advierten que recuperar niveles de producción de más de 3 millones de barriles diarios requerirá inversiones millonarias y tiempo
Con Venezuela en sus manos, la administración del presidente Donald Trump presiona para abrir a las empresas estadounidenses los recursos naturales sin explotar de la nación, en particular hidrocarburos, pero la obsoleta infraestructura del país hace dudar a las grandes corporaciones.
En Houston, sede esta semana del foro Ceraweek, el mayor encuentro global de petróleo, el secretario de Energía, Chris Wright, aseguró que tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una incursión armada estadounidense, han puesto a Venezuela a «comportarse mejor».
Tras la caída de Maduro, Trump anunció la apertura de Caracas a inversiones, gas y minería. Pero entre los ejecutivos persiste el escepticismo.
Para el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, cuya firma mantuvo sus operaciones en Venezuela a lo largo de estos años bajo el régimen chavista, «aún quedan aspectos por mejorar para fomentar la inversión a la escala deseada (…), aún existe cierta ambigüedad o incertidumbre en la legislación».
Wael Sawan, jefe de Shell, considera que queda «un largo camino por recorrer» y señaló que su empresa espera tomar una decisión este año sobre si invierten en proyectos gasíferos en la nación caribeña.
Y aunque el director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, ausente en esta cita, consideró que Venezuela era un país «ininvertible», el presidente de la división de exploración de la multinacional, Dan Ammann, dijo en Houston que un equipo de su firma está en estos días en suelo venezolano haciendo evaluaciones.
Todos coinciden en que para que Venezuela vuelva a sus niveles de producción por encima de los 3 millones de barriles de petróleo diarios de hace dos décadas, se necesitará una inversión voluminosa.
«Probablemente cientos de millones de dólares de inversión», estimó Ammann.
«Se requerirá una inversión significativa de decenas de miles de millones de dólares», sostuvo en cambio Wirth.
Petroleras en el terreno
«Lo que están haciendo ahora mismo las empresas es enviar equipos a ‘patear los neumáticos» para ver si están inflados, explicó a la AFP el investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, en Austin.
«Están tratando de averiguar cuál es el estado del oleoducto (…) de la infraestructura, cuánto costará» producir, precisó.
Pese a ser un territorio con la mayor reserva probada de hidrocarburos, Venezuela ha sufrido años de desinversión, sanciones de Washington y falta de mantenimiento de infraestructura, todos factores que diezmaron la producción petrolera a menos de un tercio.
La administración de la presidenta encargada, la chavista Delcy Rodríguez, a la que ahora Trump considera socia, sancionó una nueva ley de hidrocarburos que otorga una apertura amplia al capital privado y ofrece un menor control operativo del Estado.
«Quieren ser competitivos para atraer las inversiones de todos ustedes», dijo el miércoles el secretario del Interior, Doug Burgum, en Houston.
«Sabemos dónde está el petróleo. El problema es: ¿tenemos la logística?, ¿tenemos el oleoducto?, ¿tenemos la riqueza?, ¿quién las posee? Los chinos y los rusos todavía tienen empresas conjuntas (con el Estado) en Venezuela. Creo que va a tomar (un) mínimo de un año antes de que veamos un acuerdo importante», consideró Piñón.
«Exxon y Conoco, ¿serán compensados por el valor de sus activos y el dinero que perdieron?» cuando el chavismo nacionalizó sus operaciones, preguntó asimismo.
Además, entre los 8 millones de personas que emigraron por la crisis humanitaria en Venezuela se encuentran muchos conocedores del sector petrolero.
«Una de las empresas con las que estábamos tenía 600 empleados venezolano-estadounidenses trabajando en Texas que conocen las operaciones en Venezuela mejor que nadie», ejemplificó el secretario del Interior.
«La oportunidad no solo es para el capital, sino también para el talento humano que regresa», agregó Burgum.
¿5 millones de barriles?
La líder de oposición y premio nobel de la paz de 2025 María Corina Machado dijo el martes a la AFP que la oposición que encabeza plantearía «la apertura del sector petrolero» como «nunca se ha visto en el país».
«Ir 100% privado, donde el Estado asume un rol regulador», explicó.
Luego, en su intervención en Ceraweek, consideró que en la próxima década Venezuela podría producir hasta 5 millones de de barriles diarios de crudo, con inversión de 150.000 millones de dólares.
«Este es el tipo de compromiso a largo plazo y a gran escala para el que están preparadas las empresas presentes en esta sala, cuando se dan las condiciones», aseguró Machado, quien está dispuesta a participar en una elección en Venezuela.
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