Bolivia expulsó a la diplomática por presuntas ofensas del presidente colombiano sobre los problemas internos.
Petro rechaza expulsión de su embajadora en Bolivia y alerta sobre el riesgo de una masacre contra el pueblo
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó con firmeza ante la decisión del Gobierno de Bolivia de expulsar a la embajadora colombiana, Elizabeth García. El mandatario defendió su propuesta de mediación internacional y convocó a un diálogo nacional urgente en el país andino para detener la represión policial.
Petro advirtió que el endurecimiento de la postura diplomática de La Paz evidencia un viraje hacia posturas extremistas que amenazan la vida de los manifestantes.
El presidente colombiano lamentó la ruptura de los canales tradicionales de interlocución y ratificó su voluntad de servir como intermediario para buscar una salida concertada a la crisis. Durante una entrevista radiofónica, el jefe de Estado afirmó que los reportes de violencia en las calles bolivianas confirman una fractura profunda entre las instituciones y la ciudadanía.
El presidente colombiano insistió en que el cuestionamiento popular al modelo actual requiere soluciones políticas y no respuestas militares.
Cancillería boliviana califica las declaraciones como injerencia externa
La medida de expulsión se oficializó a través de un comunicado de la Cancillería de Bolivia, donde se otorgó un plazo perentorio a la diplomática colombiana para abandonar el territorio nacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores boliviano justificó la sanción bajo el argumento de proteger la soberanía patria y el principio de no intervención en los asuntos internos del país. El Ejecutivo de Rodrigo Paz interpretó las opiniones de la administración de Bogotá como un irrespeto a la institucionalidad local.
Por su parte, Petro argumentó que la defensa de la vida y de los derechos humanos supera las fronteras geográficas y no constituye un acto de intromisión indebida. El gobernante neogranadino reiteró que su único interés radica en evitar el derramamiento de sangre en una nación hermana que enfrenta dos semanas de paralización y desabastecimiento. La salida de la embajadora García marca el punto más crítico de las relaciones bilaterales entre ambos Gobiernos en el último año.
Preocupación internacional por la seguridad de los líderes sociales
La tensión entre Bogotá y La Paz escaló tras los insistentes llamados del mandatario colombiano a la comunidad internacional y a los Estados Unidos para vigilar la situación de seguridad en el Altiplano.
Petro solicitó garantías específicas para evitar atentados contra la integridad del expresidente Evo Morales y de los dirigentes campesinos que encabezan las marchas. El mandatario colombiano recalcó que cualquier agresión de gran magnitud contra los líderes populares desataría una oleada de violencia con consecuencias nefastas para toda la región.
El conflicto diplomático coincide con el agravamiento de los bloqueos de carreteras y los disturbios en los departamentos de La Paz y El Alto. Mientras el Gobierno boliviano busca contener el cerco de los sindicatos agrarios mediante reformas en su gabinete, la diplomacia colombiana evalúa los pasos a seguir tras el retiro forzado de su delegación.
FUENTE Agencias – Noti/Imágenes
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