Un abrazo a los conciudadanos que están padeciendo las consecuencias de los dos terremotos del pasado día de San Juan en Venezuela.
Muchos edificios y viviendas destruidos o seriamente dañados y centenares de fallecidos son los primeros reportes pero hay muchos atrapados bajo escombros que pronto morirán principalmente por falta de agua y atención gubernamental oportuna e inteligente.
Un desastre muy grande y doloroso y que también ha servido para medir la calaña de muchos funcionarios y reafirmar la necesidad de reconstruir no solo la infraestructura sino también la moral de un país manejado por delincuentes e indolentes.
Quizás el terremoto es el aviso cruel de que hasta aquí llegamos y la nueva Venezuela se pone de pie y acaba con su maldición roja para siempre.
Como la leyenda de Ave Fenix, Venezuela se levantará con el ánimo positivo de la mayoría de sus hijos,
Eugenio Montoro
