El viaje de Delcy Rodríguez a Nueva Delhi, previsto para la última semana de mayo, no se realizará, según confirman fuentes locales. No obstante, el negocio petrolero previsto entre ambos países se mantiene pues responde a una estrategia de la administración Trump para cubrir el vacío de suministro generado por el cierre del estrecho de Ormuz y alejar a India del crudo ruso e iraní, antiguos aliados cercanos del régimen venezolano
Para esta semana estaba previsto un viaje de Delcy Rodríguez a India para negociar petróleo, por iniciativa de Washington. Así lo dejó entrever el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, cuando lo anunció antes de que el propio Ejecutivo venezolano lo confirmara. De hecho, el gobierno venezolano no ha querido decir que la funcionaria vaya a ir a Nueva Delhi, al menos todavía.
Aunque el secretario de Estado habló de un viaje «la próxima semana», en India ya no está previsto que aterrice. Su visita se iba a enmarcar en la cumbre inaugural de la Alianza Internacional de Grandes Felinos (IBCA), que se celebraría los días 1 y 2 de junio. Pero ese encuentro ha sido pospuesto. El viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de India anunció el aplazamiento tanto de la cumbre de la IBCA como de la cuarta Cumbre del Foro India-África (prevista del 28 al 31 de mayo), a causa del grave brote del virus del ébola en África Central, el cual ha impedido la participación de numerosos países africanos.
«Si bien el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha hecho comentarios al respecto, fuentes cercanas a los acontecimientos confirmaron que Rodríguez no realizará la visita», publico The Hindu Business Line.
La visita pendiente es parte de un plan geopolítico de Estados Unidos. Rubio dijo que su país quiere «venderles tanta energía como sea posible» a India, y añadió que «también pensamos que hay oportunidades para el petróleo venezolano».
La administración Trump ha convertido el petróleo venezolano en una pieza de su tablero internacional. En el caso de la venta a India tiene tres objetivos simultáneos. Primero, cubrir el vacío de suministro energético generado por el cierre del estrecho de Ormuz, consecuencia de la guerra entre ambos países –e Israel– que comenzó en febrero. Segundo, reducir la dependencia de India del crudo ruso. Tercero, golpear las arcas de Moscú y, con ello, su capacidad de financiar la guerra en Ucrania.
Con Delcy Rodríguez, Estados Unidos ahora ubica a Venezuela en ese tablero que incluye pérdidas para Vladimir Putin, antiguo aliado de Caracas y de Nicolás Maduro.
India compra grandes volúmenes
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán afectó aproximadamente al 20% del suministro mundial diario de petróleo, al 25% del gas natural licuado y entre el 20% y el 30% de los fertilizantes mundiales. Los precios del petróleo Brent superaron los 100 dólares por barril en marzo por primera vez en casi cuatro años, y alcanzaron su punto máximo de 126 dólares el 30 de abril.
Para India, el golpe fue especialmente severo. El país importa alrededor del 90% del petróleo crudo que consume; y específicamente en GLP, importa cerca del 60% de lo que consume, con más del 80% de esos volúmenes pasando por Ormuz. Narendra Modi ha ordenado maximizar la disponibilidad de gas licuado de petróleo, mientras ha pedido racionar combustibles y busca enfrentar el brinco en la inflación.
Ya el 1 de febrero de 2026, Trump había anunciado a la prensa un acuerdo con el primer ministro indio Narendra Modi para que India adquiriera crudo venezolano: «India está entrando en el mercado y va a comprar petróleo venezolano, en lugar de comprarlo a Irán». El acuerdo delineado por el mandatario reduciría aranceles a cambio de que Modi deje de adquirir petróleo ruso y aumente sus compras a EEUU.
El día anterior a ese anuncio, Modi ya había sostenido una conversación telefónica con Delcy Rodríguez en la que acordaron «profundizar la cooperación energética». Fuentes diplomáticas y de la industria petrolera señalaron a la agencia EFE que Nueva Delhi buscaba establecer un «corredor seguro» sin sanciones para importar barriles venezolanos. Días después, la refinería india Reliance Industries adquirió dos millones de barriles de crudo venezolano, lo que fue su primera operación con Venezuela en casi un año, en este caso concretada a través de la comercializadora Vitol.
Desde entonces los envíos de petróleo venezolano a India se han multiplicado por más de cuatro, en algunos momentos incluso superando a los destinados a EEUU, según datos de la firma de inteligencia marítima Kpler y reportes de Bloomberg. Las refinerías Reliance Industries, Hindustan Petroleum Corp. e Indian Oil Corp. compraron en conjunto 343.000 barriles diarios en marzo. En abril, India importó más de 12 millones de barriles de crudo venezolano, el mayor volumen desde febrero de 2020. Para mayo, Venezuela se había convertido en el tercer mayor proveedor de petróleo crudo de India, con envíos casi 50% más altos que en abril, de acuerdo con Bloomberg Línea. Solo Rusia y los Emiratos Árabes Unidos suministraron más crudo a Nueva Delhi durante ese período, superando a competidores históricos como Arabia Saudita y Estados Unidos.
Gráfico publicado en la red social X por el exministro de Petróleo venezolano Rafael Ramírez, señalado por corrupción
Golpe al «hermano» Putin
Nicolás Maduro se mostraba guapo y apoyado por Vladimir Putin cuando gobernaba Venezuela. Tras la juramentación como presidenta encargada de Delcy Rodríguez, los primeros embajadores en felicitarla fueron los de Rusia e Irán. Pero a casi cinco meses de aquellos abrazos, el mercado confirma que la gobernante venezolana responde más a las líneas de Estados Unidos que a viejas amistades.
India y China representan la gran mayoría de las ventas de petróleo ruso, esas que sostienen la economía de Moscú frente a las sanciones de países occidentales impuestas desde que invadió Ucrania. El anuncio de Trump de que India dejaría de comprar petróleo ruso para adquirir el de Venezuela y el de EEUU busca ayudar a poner fin a esa guerra al limitar las capacidades de financiarla de Moscú, según CNN en Español.
No obstante, India sigue mostrando ambigüedad en sus posturas públicas. Una alta funcionaria del Ministerio de Petróleo afirmó que Nueva Delhi ha comprado petróleo ruso «antes, durante y después» de los distintos regímenes de sanciones occidentales, y que sus decisiones energéticas responden a criterios «comerciales» y de seguridad energética.
India y Rusia mantienen estrechas relaciones históricas, desde la era soviética, en materia energéetica, industrial e incluso militar. Putin visitó a Modi en diciembre pasado para firmar acuerdos comerciales y de cooperación. Antes de la invasión rusa a Ucrania, solo el 2,5% de las importaciones de petróleo de India provenían de Rusia; esa cifra se disparó al 35% cuando India aprovechó los descuentos provocados por las sanciones contra Moscú. Entonces Trump impuso un arancel adicional del 25% a los productos indios como penalización, y desde entonces los pedidos de crudo ruso han disminuido.
Tutelaje petrolero
La industria petrolera venezolana está de facto prácticamente bajo control de Estados Unidos. El 13 de febrero pasado, el Departamento de Estado anunció que la administración Trump estaba «implementando rápidamente la visión del presidente Trump de reabrir y desarrollar la industria petrolera de Venezuela», y en paralelo la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió las licencias generales 49 y 50, que autorizaron operaciones a Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol en Venezuela, con la exclusión explícita de empresas vinculadas a Rusia, Irán, China, Cuba y Corea del Norte.
Apenas días después de capturar a Nicolás Maduro en Caracas, y que Delcy Rodríguez se juramentara para sustituirlo, Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 9 de enero de 2026 para crear los Foreign Government Deposit Funds (FGDF): cuentas del Departamento del Tesoro de EEUU que retienen los ingresos derivados de la venta del petróleo venezolano que son luegos entregados a Caracas.
Rubio lo explicó ante el Comité de Asuntos Internacionales del Senado: «Los ingresos del petróleo se están depositando en una cuenta que, en última instancia, se convertirá en una cuenta bloqueada del Tesoro de Estados Unidos. Y diremos: ‘Esto es en lo que se puede gastar este dinero’». Según dijo entonces, Miraflores tendrá que presentar «una solicitud de presupuesto» y Washington decidirá si libera el dinero o no.
Inicialmente los pagos se iban a canalizar a través de una cuenta en Catar, en lo que Rubio calificó como una solución «novedosa». Más tarde, el secretario de Estado explicó a Fox News el 13 de mayo que los fondos son depositados en una cuenta bancaria en Nueva York y auditados por la firma KPMG.
El 15 de mayo, Donald Trump dijo en una entrevista con Fox News: «Hemos hecho una fortuna con su petróleo. Así que, si han ganado más dinero en los últimos ocho meses que en los últimos diez años, nosotros estamos participando de las ganancias».
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