El bombardeo de Estados Unidos en territorio venezolano y la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores la madrugada del 3 de enero provocan un pico histórico de miedo e incertidumbre en la población venezolana.
Se estima, por ejemplo, que 3,8% de la población del planeta, incluido 5% de los adultos (4% entre los hombres y el 6% entre las mujeres) y 5,7% de los adultos mayores de 60 años padece de ansiedad, según datos expertos | Foto Archivo
Gestionar el pánico tras el estruendo. He ahí la cuestión.
Después de los bombardeos ejecutados por Estados Unidos este 3 de enero en Caracas y y la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, la atmósfera en los hogares venezolanos se espesa. Y no es para menos.
Es la primera vez que la población civil experimenta una intervención militar en suelo propio. Algo que ni se asemeja, aunque se han asomado comparaciones, con el primer intento de golpe de Estado en Venezuela de 1992 (autodenominada Operación Zamora y también conocido como 4F), liderado por Hugo Chávez.
El asombro tras lo ocurrido, aún palpable, se transformó en un miedo paralizante que inunda tanto las calles desoladas de la capital como las conversaciones digitales con quienes observan alrededor del mundo.
Los venezolanos arrastran una fatiga emocional que se reciente desde el 28 de julio de 2024. Desde aquella elección presidencial robada, el descontento y la frustración sedimentan en la psique colectiva.
Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV), confirmó en entrevista con El Nacional en aquel momento, que las líneas de atención no dejaban de sonar. Los ciudadanos buscaban desesperadamente una brújula en un mapa que cambiaba cada hora. Para enero de 2026, la situación no varía. Se magnifica.
Astorga señalaba que la ansiedad es el primer motivo de consulta en el país. El esfuerzo por manejarla se quintuplicó desde la pandemia, y hoy, ante la incertidumbre, la demanda de auxilio profesional desborda los registros habituales.
Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela | Foto archivo
Sentimiento de urgencia
Según un análisis de Healthnews basado en Google Trends para 2024, la ansiedad encabeza las preocupaciones de salud mental en 43 de 64 naciones. Venezuela ocupa un preocupante sexto lugar mundial en volumen de consultas. Solo Ucrania, bajo un contexto de guerra prolongada, presenta cifras más dramáticas.
Esto sitúa al venezolano en un estado de alerta constante, una «hipervigilancia» que agota las reservas de cortisol y debilita el sistema inmunológico. De esta manera, el trauma de los bombardeos del 3 de enero actúa como un detonante sobre una herida que nunca terminó de cerrar.
Por ello, es vital distinguir los procesos que atraviesa cada persona.
La depresión y la ansiedad suelen solaparse, pero sus raíces son distintas. Clara Astorga explicaba que la depresión se ancla en el pasado, en la pérdida y la tristeza por lo que ya no está. La ansiedad, por el contrario, se alimenta de la expectativa catastrófica del mañana. Es un pánico que surge cuando se inhabilita la capacidad de control.
«Es como si previéramos que lo peor va a pasar», señalaba la experta.
Es así cómo en la Venezuela actual, el futuro se percibe como una amenaza inminente.
«Necesitamos ir al psicólogo», afirma Danny Socorro | Foto Ezequiel Carías
Resiliencia: mecanismo de defensa
El padre Danny Socorro, director de la Escuela de Psicología de la UCAB y coordinador de PsicoData, denominaba lo que viene ocurriendo -en entrevista también- como «la hora de la resiliencia».
Un estudio nacional PsicoData muestra, de hecho, el retrato de un venezolano profundamente resiliente, pero herido. Existe una desconfianza interpersonal que alcanza el 89%, producto de años de injusticias y represión.
Sin embargo, Socorro insiste en que la parálisis es el objetivo de los regímenes totalitarios y los conflictos bélicos. Tirar la toalla no es una alternativa válida si se busca preservar la integridad del tejido social.
Investigadores de la UCAB señalan que el venezolano debe hacer frente a los mitos en torno a la asistencia al psicólogo o psiquiatra: «¿Van solo los que están locos? Eso es falso»
Para canalizar este torrente de emociones, los especialistas sugieren pasos concretos. Identificar la emoción es el primero. Ponerle nombre al miedo evita que este crezca como una bola de nieve. La técnica de la focalización es esencial. A pesar de la adversidad, siempre existe la capacidad de centrar la atención en algo que no sea el pánico.
El manejo de la información es otro campo de batalla. Las redes sociales funcionan como un arma de doble filo que puede segregar cortisol de manera descontrolada.
La recomendación es una administración consciente: no desconectarse por completo, pero sí establecer pausas obligatorias. La pantalla puede congelar al individuo, impidiéndole actuar en su entorno inmediato.
El consejo del padre Socorro incluye mantener vínculos afectivos, evitar el aislamiento, cuidar el descanso y practicar la respiración profunda. Escribir lo que se siente también es un mecanismo de desahogo que fortalece el sistema inmunológico frente a la sobrecarga de adrenalina.
Herramientas para la salud mental en Venezuela
La barrera económica para acceder a la salud mental es una realidad innegable en el país. Por ello, iniciativas como Psicomapa cobran una relevancia estratégica.
Esta herramienta, nacida de la colaboración entre la UCAB y diversas organizaciones internacionales como la OMS y Cáritas, identifica centros de atención gratuita o de bajo costo en todo el territorio.
Solo el 9,65% de los venezolanos asistió a terapia en los últimos dos años, en gran medida por el estigma de que «el psicólogo es para locos». Socorro desmiente este prejuicio: la terapia es para potenciar fortalezas y sanar limitaciones.
En un contexto donde la consulta privada puede alcanzar los 50 dólares, estas redes de apoyo social son el único refugio para la mayoría.
La propuesta, desde la visión de Socorro, es vivir «como resucitados»: reconociendo las heridas, el insomnio y los flashbacks, pero caminando a través de ellos.
Así pues, no se trata de dar la espalda a la realidad de los bombardeos, sino de abrir un mundo de posibilidades donde la impulsividad no tenga la última palabra.
La fe, la perseverancia y la conexión humana son los pilares que sostendrán a la población en las próximas horas, semanas, meses e incluso años. La incertidumbre persiste, pero la capacidad de decidir cómo reaccionar ante ella permanece intacta.
Venezuela enfrenta su momento más oscuro, pero como indica la psicología moderna, es precisamente en la crisis donde la templanza se pone a prueba. El objetivo es sobrevivir, y para lograrlo, la cabeza fría es el recurso más valioso que cualquier ciudadano puede cultivar hoy.
Psicomapa tiene registrados 113 centros de atención en el país hasta la fecha
Ayuda psicológica gratuita en Venezuela
Estas son algunas de las instituciones que, de forma gratuita, ayudan a los ciudadanos desde canales presenciales y digitales:
Federación de Psicólogos de Venezuela: primeros auxilios psicológicos de forma anónima y confidencial de viernes a domino, entre las 8:00 am hasta las 8:00 pm. La organización creó un programa llamado Línea de Ayuda Psicológica (LAPSI). Teléfonos: (0212) 416-31-16 y (0424) 290-73-38 | Correo electrónico: redes.fpv.org@gmail.com | Redes sociales @fpv_ve y @fpv_vzla.
Psicólogos sin Fronteras: dan apoyo psicosocial a personas en crisis o que atraviesan procesos de duelo. Teléfonos: (0424) 927-03-04 | Correo electrónico: psfvenezuela@gmail.com | Instagram @psfvenezuela | Twitter @Acompdolor
Colegio de Psicólogos Distrito Capital: ofrecen atención psicológica por línea telefónica a través del (0424) 257-26-88.
UCAB-PsicoLinea: la Universidad Católica Andrés Bello tiene a disposición de los venezolanos una línea telefónica para atender casos relacionados con la salud mental, (0414) 121-78-82
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