Amenhotep Planas Raga

Los jabones y detergentes contienen tensoactivos –sustancias químicas que debido a su composición alteran la disolución y transferencia de oxígeno entre la superficie del agua y el aire; tales efectos podrían afectar la salud. Y por otra parte, ellos solos o acopañados de microplásticos, afectan al ambiente.

La pandemia y la proliferación de enfermedades infecciosas en América Latina y el Caribe han incrementado la venta de detergentes.

Según diversos estudios de mercado y de opinión, la creciente preocupación de los consumidores sobre la salud y la limpieza luego de la COVID-19, junto con el aumento de la incidencia de hepatitis, cólera y otras enfermedades infecciosas en América Latina y el Caribe(ALC) está incrementando el uso de detergentes.

Para 2025 se vaticina un crecimiento del 5,9% de su tasa anual compuesta, equivalente a 28.080 millones de dólares. En 2017, esa tasa equivalía a 17,7 millones de dólares, con claro predominio de los detergentes de uso residencial sobre los industriales.

Pero ese aumento, impulsado por razones higiénicas y sanitarias, puede conllevar serias consecuencias sobre los cuerpos de agua y ambientes acuáticos, advierten expertos.

Ello, porque los jabones y detergentes contienen tensoactivos –sustancias químicas que debido a su composición alteran la disolución y transferencia de oxígeno entre la superficie del agua y el aire– y otros componentes que requieren un tratamiento previo para evitar que modifiquen la actividad de los microorganismos y las condiciones del medio acuático cuando son vertidos a éste.

Existe un grupo de tensoactivos que además contienen sustancias químicas que ocasionan o promueven problemas de salud (alergias, asma) o daños ambientales. Los ecosistemas pueden verse afectados por el uso de sustancias químicas persistentes y la descarga de efluentes sin tratamiento.

Una forma de disminuir esa contaminación es usar productos biodegradables, lo que no siempre resuelve el problema, porque hay productos de limpieza que se promocionan como biodegradables, sin serlo. Y entre los realmente biodegradables, el consumidor rara vez puede distinguir cuan biodegradables resultan.

En ALC donde menos del 20% del agua residual que se produce recibe un tratamiento adecuado –según el PNUMA–, ni existen regulaciones precisas por país, implementar procesos técnicos y de gestión es una necesidad para enfrentar esa contaminación.

Anualmente, unos 300 millones de toneladas de compuestos sintéticos son descargados a los cursos de agua en esta región, según un estudio publicado en Science of the Total Environment , que añade que casi el 100% de los detergentes son descargados directamente en los drenajes. Su composición generalmente incluye agentes y blanqueadores, enzimas y aditivos como agentes dispersantes, suavizantes, inhibidores de la transferencia de colorantes y blanqueadores ópticos, y la mayoría de estos productos tienen mezclas de tensoactivos para mejorar su capacidad de limpieza.

La publicación también encontró que el 54% de las aguas residuales en México no recibe tratamiento, siendo utilizada en parte para riego agrícola. En Argentina, solo el 12% son tratadas y en Brasil, solo el 30% recibe tratamiento.

El vertido de aguas grises –es decir las que provienen del lavado de ropa y vajillas– a los medios acuáticos, casi no tiene regulación en la región.

Las regulaciones sobre las concentraciones máximas permisibles de tensoactivos en aguas residuales, aguas superficiales y agua potable son escasas o nulas.

Es importante la promoción del consumo responsable de detergentes mediante el uso de ecoetiquetas y la inclusión del requisito de biodegradabilidad en las compras públicas de productos de limpieza.

Detergentes biodegradables vs no biodegradables

Un trabajo publicado recientemente en Environmental Science and Technology: Sustainable Development, comparó los resultados tras lavar prendas cubiertas de barro y cenizas con dos tipos de detergente: uno convencional, que contenía compuestos químicos dañinos para el ambiente acuático, y otro con una formulación biodegradable fabricada con productos orgánicos a base de cáscara de naranja, como reemplazo de los agentes tensoactivos.

Encontró que con los dos tipos de detergente ambas prendas quedaron impecables, pero al comparar las muestras de aguas residuales de cada uno de ellos, halló que las concentraciones de fósforo eran cuatro veces más altas para los detergentes convencionales y las de nitrógeno total casi veinte veces superiores.

Los detergentes no biodegradables en muchos casos actúan como fertilizantes de las algas, tanto de agua dulce como salada, haciendo que se reproduzcan de forma masiva. Esto agota el oxígeno del agua, necesario para la fauna acuática (microbios y peces). También suelen inhibir el proceso de fotosíntesis, originando la muerte de la flora y por ende de la fauna acuática.

Por el contrario, los detergentes biodegradables contribuyen a reducir la contaminación del ambiente acuático donde son volcados, debido a que sus concentraciones de fósforo y nitrógeno son significativamente menores y tienen la misma eficiencia que los detergentes tradicionales en cuanto a la eliminación de suciedad y microorganismos.

No obstante, aun siendo biodegradables es necesario tratar los efluentes antes de su descarga, ya que el tiempo de biodegradabilidad de cada compuesto puede ser variable.

Este artículo es un resumen del producido por la edición de América Latina y el Caribe deSciDev.Net

Referencia:

Latin America Detergent Market Size, Share & Trends Analysis Report By Product (Laundry, Household & Kitchen), By Application (Residential, Commercial, Industrial), By Country, and Segment Forecasts, 2018 – 2025

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