Venezuela's Minister of Interior Relations, Justice, and Peace, Diosdado Cabello speaks during a press conference in Caracas on August 25, 2025. Venezuela announced on August 25, 2025, the deployment of 15,000 security personnel to the border with Colombia for anti-narcotics operations, at a time when the United States is accusing President Nicolás Maduro of leading a drug cartel. (Photo by Juan BARRETO / AFP)

Funcionarios estadounidenses temen especialmente que el ministro de Interior -dado su historial de represión y su conocida rivalidad con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez- pueda actuar como saboteador. Por ello, están intentando forzar su cooperación mientras exploran formas de expulsarlo del poder y enviarlo al exilio, dijo una fuente cercana al asunto

Washington le ha dejado claro a Diosdado Cabello que si se muestra desafiante podría correr una suerte similar a la de Maduro. Foto: AFP

La administración Trump ha advertido al ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, de que podría convertirse en el próximo objetivo de Estados Unidos si no ayuda a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, a cumplir sus exigencias y mantener el orden tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, según tres fuentes cercanas al asunto consultadas por Reuters.

Cabello, figura de línea dura que controla las fuerzas de seguridad señaladas por abusos sistemáticos a los derechos humanos, es uno de los pocos leales al chavismo en quienes el presidente Donald Trump ha decidido confiar -de forma provisional- para garantizar la estabilidad durante la transición, según una de las fuentes, que habló bajo condición de anonimato.

Funcionarios estadounidenses temen especialmente que Cabello, dado su historial de represión y su conocida rivalidad con Rodríguez, pueda actuar como saboteador. Por ello, están intentando forzar su cooperación mientras exploran formas de expulsarlo del poder y enviarlo al exilio, agregó la fuente.

La amenaza sobre Diosdado Cabello

A través de intermediarios, Washington le ha dejado claro a Cabello que si se muestra desafiante podría correr una suerte similar a la de Maduro -capturado en una redada estadounidense el 3 de enero y trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo- o incluso ver su vida en peligro, señala Reuters.

Sin embargo, eliminar a Cabello conlleva riesgos significativos. Podría motivar a los colectivos (grupos de motociclistas progubernamentales) a tomar las calles, desatando precisamente el caos que Washington quiere evitar. Aunque, según analizan, su reacción podría depender de si se sienten protegidos por otras figuras del régimen.

Junto con Cabello, también figura en la mira estadounidense el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, acusado por Washington de tráfico de drogas y con una recompensa millonaria sobre su cabeza, según dos fuentes.

«Sigue siendo una operación policial y aún no hemos terminado», declaró un funcionario del Departamento de Justicia de EE UU, que también pidió el anonimato.

Delcy Rodríguez: el eje fundamental

Por ahora, Washington considera a Delcy Rodríguez su mejor opción para mantener temporalmente el poder mientras desarrolla planes para gobernar la Venezuela post-Maduro, una estrategia que una fuente describió como «aún en fase de desarrollo».

Los asesores de Trump ven en Rodríguez a una tecnócrata dispuesta a colaborar con Estados Unidos en asuntos de transición y petroleros, según personas informadas sobre la estrategia estadounidense. Aunque ella y otros altos cargos leales a Maduro han mostrado un frente mayoritariamente unido, no está claro si esta unidad perdurará.

Entre las exigencias de EE UU se encuentran:

Abrir la industria petrolera venezolana en condiciones favorables para empresas estadounidenses

Reprimir el tráfico de drogas

Expulsar al personal de seguridad cubano

Terminar la cooperación con Irán

Estados Unidos espera ver avances en estas áreas «en cuestión de semanas», según la fuente.

La apuesta por los colaboradores de Maduro

La administración Trump ha aceptado una evaluación clasificada de la CIA que concluye que los principales colaboradores de Maduro serían los más indicados para dirigir el país de forma provisional, según fuentes informadas sobre el asunto.

Esta decisión se basa en la convicción de que la oposición venezolana, liderada por la ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, sería incapaz de mantener la paz en un momento crucial. Trump busca suficiente estabilidad para impulsar el acceso de compañías petroleras estadounidenses a las vastas reservas venezolanas y evitar el despliegue de tropas en el terreno.

Los funcionarios estadounidenses decidieron trabajar temporalmente con los aliados de Maduro por temor a que el país pudiera sumirse en el caos si intentaban forzar una transición democrática inmediata, y a que miembros excluidos del círculo íntimo pudieran fomentar un golpe de Estado.

Palancas de presión y estrategia de cooptación

Más allá de las amenazas militares, Estados Unidos podría utilizar como palanca los activos financieros de Rodríguez, identificados y protegidos en Qatar, que podrían ser confiscados, según reveló la fuente.

Las autoridades estadounidenses y sus intermediarios también intentan cooptar a otros altos funcionarios venezolanos y a mandos de niveles inferiores para allanar el camino a un gobierno afín a los intereses de Washington.

Críticas e incertidumbres

La promesa de Trump de «dirigir» Venezuela parece ser, por ahora, más una aspiración de ejercer control externo -o al menos una gran influencia- sobre la nación de la OPEP sin desplegar fuerzas terrestres, una medida que sería impopular en Estados Unidos.

Trump no ha ofrecido una explicación clara de cómo supervisaría Washington a Venezuela tras la mayor intervención estadounidense en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989.

Críticos la han condenado como neocolonialismo y violación del derecho internacional. Geoff Ramsey, investigador del Atlantic Council, contextualiza: «Maduro trajo a Cabello para que se encargara de aplastar a la oposición tras las elecciones robadas».

Las Naciones Unidas han determinado que tanto el Sebin como la Dgcim, agencias bajo influencia de Cabello, cometieron crímenes contra la humanidad como parte de un plan estatal para aplastar la disidencia.

El Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios de Reuters. Un alto funcionario de la administración Trump se limitó a decir en un comunicado: «El presidente se refiere a ejercer la máxima influencia sobre los elementos que quedan en Venezuela» para garantizar cooperación en migración, drogas, petróleo y «lo que es correcto para el pueblo venezolano».

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Por Amenhotep Planas Raga

Nuestro editor es licenciado en comunicación social con maestrías en Televisión y en Ciencias de la Comunicación y doctorante en ciencia política. Filólogo y comunicólogo.

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