La península Arábiga cuenta con escasos recursos de agua dulce, por lo que países como Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita dependen fundamentalmente de las plantas desalinizadoras

Irán ha advertido este domingo que atacará puntos de desalinización de agua de Estados Unidos e Israel ubicados en Oriente Medio de hacerse realidad las amenazas de Donald Trump, que prometió «atacar y destruir» las plantas de energía de la República Islámica si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz en el transcurso de dos días.

«Tras las advertencias previas, si el enemigo vulnera la infraestructura energética y de combustible de Irán, toda la infraestructura energética, de tecnología de la información y de desalinización perteneciente a Estados Unidos y al régimen sionista en la región será atacada», indicó el portavoz del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya.

Sus palabras tuvieron lugar en respuestas a las declaraciones del mandatario estadounidense, que dijo: «Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz, dentro de las 48 horas [el plazo vence hoy lunes a las 8 de la noche]siguientes desde este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas plantas de energía, ¡comenzando por la más grande!».

¿Qué repercusión puede tener en los países de Oriente Medio?

Esta misma semana, el Consejo Europeo exigió una moratoria de los ataques contra las instalaciones energéticas y de abastecimiento de agua en la región en medio de las hostilidades desatadas en Oriente Medio a raíz de la agresión de EE. UU. e Israel a Irán, que terminó arrastrando al conflicto a los aliados de Washington y Tel Aviv en la región.

Un factor importante a considerar es que esos bombardeos podrían afectar gravemente a las poblaciones de los países del golfo Pérsico que dependen del agua desalinizada.

Un reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) destaca que «la península Arábiga cuenta con escasos recursos de agua dulce», por lo que países como Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita «dependen fundamentalmente de las plantas desalinizadoras que extraen agua marina del golfo Pérsico y el mar Arábigo».

Según se precisa, la guerra contra Irán pone en riesgo estas instalaciones y «amenaza el suministro vital de agua para millones de personas en toda la región».

Considerada una de las regiones más áridas del planeta, Oriente Medio no cuenta con ningún río permanente y tan solo «Omán y Yemen cuentan con un puñado de pequeños lagos naturales, a menudo de agua salobre».

Ciudades que no existirían sin la desalinización

Sin embargo, las nuevas y avanzadas tecnologías han brindado a estos países las capacidades para satisfacer sus necesidades de agua dulce. Los sistemas de desalinización capaces de abastecer a sus crecientes economías y poblaciones constituyen para ellos una infraestructura crítica indispensable, ya que «ciudades como Doha, Dubái, Manama y Kuwait no serían posibles sin la desalinización».

Para resumir, el informe recuerda que los daños o las interrupciones en la infraestructura de desalinización de la región «podrían comprometer recursos hídricos cruciales para las empresas, la industria y miles o incluso millones de personas en todo el golfo Pérsico».

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