La movilización por salario digno sorteó bloqueos de oficialistas y llegó a la AN, donde una comisión de diputados prometió atender a los gremios el próximo 18 de marzo. Los trabajadores condenan que el salario mínimo tenga cuatro años congelado en Bs 130, que representan 0,29 centavos de dólar este 12 de marzo
Pese al saboteo de sectores oficialistas apostados en la ruta por la que pasaría la movilización que reclamaba salarios justos, los manifestantes llegaron a la sede de la Asamblea Nacional. Allí fueron recibidos por una comisión de diputados que prometió atenderlos la próxima semana.
El presidente de la Asociación de Profesores Universitarios de la UCV, José Gregorio Afonso, fue uno de los dirigentes que participó en el encuentro con parlamentarios oficialistas y opositores. Informó que la Comisión de Desarrollo Social los recibirá el 18 de marzo en horas del mediodía.
«Se expresaron todas las demandas del sector laboral y se manifestó que la movilización masiva a lo largo y ancho del país se va a ir repitiendo y va a ir escalando si el gobierno no toma una medida en materia salarial que reivindique a los trabajadores», dijo Afonso tras la reunión.
Los trabajadores que marcharon este jueves 12 de marzo —en lo que fue la segunda gran movilización en el país tras la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores— consideran que existen condiciones económicas para honrar un salario acorde con la Constitución y las leyes.
El salario mínimo cumple cuatro años congelado este mes de marzo. En 2022, los Bs 130 equivalían a $30, pero la devaluación lo ha reducido a 0,29 centavos de dólar, monto que hoy resulta simbólico porque apenas alcanza para comprar dos caramelos.
El documento entregado al Parlamento incluye varias exigencias: aumento salarial, libertad para todos los presos políticos y derogación de normas que, según los trabajadores, niegan las contrataciones colectivas, como la Onapre y el memorando 2792. También plantearon reformas a la Ley del Trabajo.
«Hay que atender la emergencia salarial»
Los manifestantes exigen que el salario cumpla con el artículo 91 de la Constitución, que establece una remuneración suficiente para cubrir las necesidades básicas del trabajador y su familia. «Hay que atender la emergencia salarial», insistió Afonso.
Otros representantes gremiales de la salud, del sector educación, construcción y otros también se sumaron a la exigencia de aumento salarial.
«Estoy cansada. Con el salario no pago nada», dijo Aurora Gruviza, docente y miembro de la Coalición Nacional. Aseguró que los representantes del oficialismo no viven con un ingreso de Bs 130: «No tenemos dinero para cubrir ninguna necesidad», afirmó.
José Gregorio Bastidas, del Sindicato de la Construcción, comentó a TalCual que «el salario mínimo debe ser de $600 porque el costo de la vida sube a diario, mientras los salarios bajan».
A su juicio, las autoridades tienen la capacidad y los recursos para aumentarlo. «Le regalaban petróleo a Cuba y a otros países, mientras nosotros estamos pasando hambre», sostuvo, al tiempo que criticó que los funcionarios vivan como ricos.
«Mi salario no pasa de Bs 160. Ese dinero se lo reparto a la gente que pide en la calle», confesó José Araque, trabajador de la Universidad de Oriente, quien también pidió salarios y pensiones justas, además de la libertad para todos los presos políticos.
«A Delcy Rodríguez le pido que se vaya pa’l carajo, que entregue el poder para que haya elecciones y sea el pueblo el que decida», agregó Araque, quien afirmó que el país se mantiene «en una dictadura tutelada».
«Tenemos las ollas vacías en la casa. ¿Qué pasa con esos Bs 130? Queremos un salario digno», reclamó Mariela Díaz mientras golpeaba la tapa de una olla con una cucharilla.
La principal demanda es que el salario mínimo se equipare al costo de la canasta básica. De acuerdo con el Cendas, en enero de 2026 alcanzó los $677,17. También exigieron respeto a los contratos colectivos.
«No quiero bono, no quiero CLAP. Yo lo que quiero es un salario digno ya», gritaron los manifestantes, quienes insistieron en que los bonos del gobierno terminan por destruir el salario.
Saboteo oficial de inicio a fin
Para sabotear la movilización, el oficialismo concentró grupos afectos a Nicolás Maduro en la plaza Morelos y en los alrededores de la ruta prevista para la protesta. Sin embargo, tras sortear obstáculos y desviarse por vías alternas, la marcha logró llegar, como hacía décadas no ocurría, hasta las afueras de la Asamblea Nacional.
Colectivos, junto con piquetes de la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, intentaron frenar el avance. Los manifestantes, sin embargo, buscaron rutas alternas y disolvieron un cordón policial para hacerse oír en el Parlamento.
Ante ello, los oficialistas instalaron camiones con sonido a alto volumen que pedían la liberación de Nicolás Maduro, sin mencionar a Cilia Flores, en las inmediaciones de la Plaza Bolívar de Caracas, hasta donde finalmente llegaron los trabajadores.







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