Los familiares de los venezolanos deportados que fallecieron durante los terremotos del pasado 24 de junio exigieron información oficial sobre las circunstancias en las que fueron trasladados y permanecían en el Hotel Santuario La Llanada, así como sobre las responsabilidades por las muertes ocurridas
Familiares de migrantes deportados por Estados Unidos que fallecieron tras el colapso del Hotel Sanitario Negra Hipólita –también conocido como Hotel Santuario La Llanada–, ubicado en La Guaira, exigieron respuestas a las autoridades a dos meses de los terremotos del pasado 24 de junio.
Los familiares acudieron este lunes a la sede de la Gran Misión Vuelta a la Patria, en Caracas, para solicitar un registro oficial del vuelo 164 y conocer las razones por las que sus allegados permanecían retenidos en el hotel cuando ocurrió el desastre.
Según los familiares, al menos 147 migrantes se encontraban en ese lugar cuando ocurrió el doble terremoto que ha dejado casi 6.500 personas muertas y más de 16.000 heridos y un número no determinado de personas desaparecidas.
«Yo creo en los designios de Dios. Si ese era su final, yo lo acepto, yo lo vivo y busco fuerzas para salir adelante pero sí necesito que ese organismo que me lo custodiaba dé respuestas, dé la cara y me diga ‘disculpe señora, aquí fallamos. Uno tiene que asumir cuando uno falla. Fallamos ante ustedes, ante todos los familiares. Esto es lo que tenemos, esto es lo que nos quedó, esto es lo que podemos informar», afirmó Luz Marina Meléndez, madre de Angelo Mejía (27 años), uno de los hombres que falleció en La Llanada.
Angelo estuvo en un centro de detención del ICE desde el 3 de junio hasta el momento de su deportación. En ese lugar, contó Meléndez, podía comunicarse permanentemente con su hijo. Él mismo le dijo en una llamada que «me están tratando como si hubiese matado a siete personas. Nunca pensé que ser deportado era tan duro».
También comentó que a las 4:37 p.m. del 24 de junio pudo ver a su hijo por última vez, cuando recibió una videollamada de un funcionario del Sebin y le mostró a Ángelo. Este le dijo que estaba cansado y hablarían al día siguiente.
Los familiares reiteraron su exigencia de información oficial sobre las circunstancias en las que los deportados fueron trasladados y permanecían en el Hotel Santuario La Llanada, así como sobre las responsabilidades por las muertes ocurridas tras el terremoto.
«¿Por qué fueron detenidos indebidamente si no tenían antecedentes penales? Si los hubiesen entregado a sus familiares, hoy estarían vivos», expresó Oswadeliz Nuñez, de 58 años, madre de Daniel Alejandro Núñez.
A través de los testimonios de los sobrevivientes, Luz Marina y Oswadeliz pudieron conocer que al grupo le quitaron sus pertenencias y sus teléfonos. Les exigieron «las claves para revisar sus redes, los llamaban apátridas y los maltrataron».
Aunque en principio le dijeron que Daniel Alejandro estaba en un hospital, Oswadeliz supo después que su hijo murió de forma inmediata. Pudo reconocerlo el 29 de junio por el tatuaje que tenía en un brazo. «Allí no hacían bien ni la prueba con las huellas ni la autopsia para identificar a los cadáveres».
«Muchos han podido salvarse, pero hubo negligencia, los equipos de rescatistas no se activaron a tiempo y no nos dejaban ingresar al lugar. Además, los sobrevivientes nos cuentan que los funcionarios los empujaban para evitar que salieran», indicó.
Meléndez reiteró que el terremoto «no es culpa de nadie, pero que los deportados hayan estado en ese sitio es culpa del Sebin, porque yo me ofrecí a buscar a mi hijo».
Con información de Infobae – Noti/Imágenes
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