Hacer siempre el bien es una exigencia urgente para todos, especialmente si hemos optado por seguir a Jesús y vivir su Evangelio.
En nuestro pueblo existen muchos que sufren el mal que hacemos. Hasta nosotros mismos sufrimos por actuar el mal. Por eso, atendamos al llamado del papa León XIV: «¡Sean humanos!».
Él nos exhorta: «El amor cristiano supera cualquier barrera, acerca a los lejanos, reúne a los extraños, familiariza a los enemigos, atraviesa abismos humanamente insuperables, penetra en los rincones más ocultos de la sociedad» (Dilexi te 120).
P. José Andrés Bravo H.

