Hija de dos mitos del cine, Judy Garland y Vincente Minnelli, la actriz, que este jueves cumple 80 años, construyó una carrera excepcional en cine, teatro y música, pero también una vida llena de dificultades personales. La artista, una de las más famosas de Hollywood y Broadway, cuenta en el libro Kids, Wait Till You Hear This! todas la experiencias, buenas y malas, que marcaron su vida.

Pese a haber tenido una vida de altibajos, Liza Minnelli –asegura– no se arrepiente de nada.

Liza Minnelli, una de las artistas más famosas de Hollywood y Broadway, cumple 80 años este jueves con una carrera marcada por el éxito y una vida llena de dificultades personales, que ahora recoge en sus memorias.

El libro Kids, Wait Till You Hear This!, que se publica hoy en Estados Unidos, es resultado de una década de encuentros con su amigo Michael Feinstein, colaborador cercano de la actriz, en el que recoge con brutal honestidad su excepcional carrera y su turbulenta vida privada.

Con apenas 16 años, Lizza Minnelli consiguió hacerse hueco en Broadway y consolidó rápidamente una carrera que la convertiría en una de las grandes intérpretes del teatro

En el plano privado, la inestable relación con su madre, la estrella Judy Garland la marcó brutalmente. En el plano público su carrera acumula premios y papeles estelares: ganó el Oscar por Cabaret (1972), el Emmy por Liza with a Z: A Concert for Television (1973), dos Globos de Oro por Cabaret y A Time to Live (1985), el Grammy leyenda (1990) y cuatro Tony, el último por Liza’s at the Palace (2009).

Desencuentros con su madre

Minnelli (1946, Los Ángeles) es hija de dos mitos del cine, la actriz Judy Garland y el director de cine Vincente Minnelli. Criada entre los decorados de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), debutó en el cine cuando solo tenía catorce meses, en la película In the Good Old Summertime (1949).

A los cinco años sus padres se divorciaron y ella siguió a su madre, con quien relata en sus memorias una relación tormentosa y llena de rivalidad dentro y fuera de los escenarios.

La actriz Judy Garland y el director de cine Vincente Minnelli

«Hasta mi quinto cumpleaños estuve protegida de la creciente infelicidad de mis padres. Luego, sin advertencia, la verdad salió a la luz», señala en pasajes del libro publicados por medios como The Guardian, en los que se refiere a las adicciones de su madre con el alcohol y los barbitúricos.

«Mamá estaba montada en una montaña rusa emocional (…) -señala-. Aprendí que, si se enfadaba, era la persona más aterradora de mi vida».

La infancia de Minnelli estuvo marcada por la inestabilidad emocional y las adicciones de su madre. Con 13 años era «la enfermera, médica, farmacóloga y psiquiatra (de su madre), todo en uno… Así como los estudios MGM le robaron a mamá su infancia, me robaron a mí la mía».

El nacimiento de una estrella

A los 16 años se marchó de casa y se trasladó a Nueva York para intentar abrirse camino como actriz. Pronto consiguió hacerse hueco en Broadway y consolidó rápidamente una carrera que la convertiría en una de las grandes intérpretes del teatro y del espectáculo en directo. «Fui la primera ‘nepo baby'», dice con ironía.

Su pasión por la música la llevó a debutar en clubes nocturnos y no tardó en llamar la atención de Capitol Records, con quien grabó sus primeros discos. Era el primer paso en una carrera llena de éxitos como «He’s Funny That Way», «My Own Best Friend» o «I’ll Be Seeing You».

El reconocimiento mundial llegó en 1972 con Cabaret, con el que se llevó su primer gran premio: el Oscar a la Mejor Actriz. Sería el primero de muchos proyectos exitosos sobre el escenario y en la gran pantalla.

En el cine protagonizó títulos como Cabaret, a las órdenes de Bob Fosse, en donde dio vida a la inolvidable Sally Bowles (un papel destinado a Barbra Streisand), o New York, New York (1977), donde el saxofonista interpretado por Robert De Niro luchaba por su amor bajo la dirección de Martin Scorsese.

Aquel filme contenía su canción más conocida, «New York, New York», escrita para ella por Fred Ebb y John Kander, un tema que Frank Sinatra versionó dos años después como una versión de mayor éxito aún.

Minnelli ha acumulado una carrera excepcional en cine, teatro y música, con premios que le hicieron entrar en el club EGOT, destinado a un puñado de artistas que han ganado premios Emmy, Grammy, Oscar y Tony, aunque los puristas consideran que no pertenece a este grupo ya que su Grammy fue honorario.

Adicciones

Pese a su carácter vital y su éxito en los escenarios la vida privada de Minnelli ha estado marcada por la adicción. La artista habla en el libro abiertamente sobre sus problemas con el alcohol y las drogas durante los años setenta y ochenta, así como de varias estancias en centros de rehabilitación.

«Llevo 11 años sobria. Es la victoria personal más grande de mi vida. Pero un adicto siempre está en recuperación o muriendo. Puedes dejar el hábito, pero siempre está ahí, acechando si te equivocas».

Minnelli habla con brutalidad y franqueza sobre sus peores momentos, desde sus cuatro matrimonios fallidos -con Peter Allen, Jack Haley Jr., Mark Gero y David Gest- hasta décadas de abusos, que la llevaron a desplomarse en una ocasión cerca de su casa en Nueva York, mientras los peatones pasaran por encima de su cuerpo inerte.

Lizza Minnelli y el artista y exproductor teatral Mark Gero

Su unión más larga fue con Gero, con el que estuvo casada 13 años. Durante ese periodo sufrió numerosos abortos. Y reconoce que no haber sido madre ha sido la mayor tragedia de su vida.

«Ha sido una vida de altibajos, cariño. Y quiero que sepas… que ha sido una vida muy bien vivida. No me arrepiento de nada. De nada», concluye en el libro la artista.

#Liza Minnelli

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Por Amenhotep Planas Raga

Nuestro editor es licenciado en comunicación social con maestrías en Televisión y en Ciencias de la Comunicación y doctorante en Ciencia Política. Filólogo y comunicólogo.

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