El diputado recien posicionado Stalin González (Un Nuevo Tiempo) cree que en Venezuela se ha abierto una oportunidad para reconducir la política hacia escenarios democráticos luego del ataque de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro. Pero, desconociendo la elección del 28 de julio de 2024 en la que su organización política participó, espera más que palabras por parte del Ejecutivo nacional mientras aspira que la oposición pueda reencontrarse
En el teléfono de Stalin González está el número de Jorge Rodríguez. Es uno de los pocos políticos de oposición a los que el presidente del parlamento sí atiende una llamada. El diputado de UNT, parte de la bancada de 12 parlamentarios del Grupo Parlamentario Libertad, se ha convertido en bisagra para entenderse con el chavismo en momentos cruciales, una necesaria correa con quienes no dejan de controlar el poder sin apertura democrática.
Ahora asiste con cautela a lo que Delcy Rodríguez ha llamado un «nuevo momento político», se sabe lejos aún de una transición y apunta a la necesidad de un consenso tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, que afirma «movió el piso político del país». Mientras aspira que el sector opositor que encabeza María Corina Machado comience a atender los teléfonos, destaca que la discusión económica que se ha iniciado se puede quedar corta si no se acompaña con reconstrucción institucional.
Su bancada aún no ha recibido la propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos anunciada por Delcy Rodríguez frente a las cámaras, pero adelanta que nuevas inversiones y fondos deben incluir más transparencia. «Es cierto lo que dijo la presidenta encargada de que con las sanciones era muy difícil hacer crecer la industria petrolera, pero obvia que las últimas cinco directivas de Pdvsa han terminado investigadas por corrupción y la mayoría presos».
Stalin González, durante la entrevista en Noche D de TalCual, detalla cómo pudiera redefinirse el manejo energético del país, recuerda la ley de hidrocarburos gaseosos como un marco a tomar en consideración, y advierte de oportunidades a discutir.
–¿Qué señales ve de que haya iniciado «un nuevo momento político», como anunció Delcy Rodríguez?
–Nos parece bien que lo haya dicho, pero para eso deberíamos vivir en un país democrático donde las distintas maneras de pensar puedan expresarse. Esperemos que esas palabras se conviertan en realidad. Como dijo Henrique Capriles en la rueda de prensa, llevamos dos semanas y dos sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional. Creo que falta tiempo para poder tener un mejor análisis.
–¿Es posible lograr democracia, paz, convivencia, democracia con el chavismo?
–El país demanda que se cumpla con la Constitución, que establece cuál es el modelo de democracia que tenemos que tener en el país. Durante estos 15 días se ha hablado de reforma económica, pero no hay manera de que la economía funcione si no hay instituciones sólidas. El tema es cómo nos vamos reencontrando con ese pacto social y podemos construir una convivencia real en Venezuela cada quien con su punto de vista.
–La actual AN también tiene una crisis de confianza, donde la propia legitimidad de los diputados ha sido cuestionada.
–Los votos de la elección del 2025 se publicaron. Cómo se aplicó el método D’Hont es un tema que el CNE nunca aclaró y debía explicar. Ciertamente es una Asamblea por la que votó muy poca gente a raíz de lo que había pasado el 28 de julio. Ahora, ¿cómo construye legitimidad la Asamblea? Tocando los temas que realmente le importan a la gente: salarios, economía, democracia, reinstitucionalización. El 3 de enero movió por completo el piso político del país, y ahora hay una oportunidad de reencontrarnos.
–¿Cómo adaptar este parlamento, que no representa el retrato real del país con el control del PSUV en 90%, a esta nueva realidad?
–Lo dijimos siempre: uno no puede abandonar los espacios y aquí se tomó una decisión de abandonar todo (con la abstención) y la consecuencia es que hoy ese parlamento no refleja al país. Las discusiones que vendrán serán en esa Asamblea, en las instituciones que están en el país. Eso nos hace repensar la manera en que vemos la política. Dentro del parlamento la manera de reflejar al país es agotando el debate. Si el PSUV cree que todo lo va a imponer con una aplanadora, incluyendo los cambios económicos, siempre va a tener el problema de la confianza.
–Henrique Capriles dijo que no están dadas las condiciones para unas elecciones en el corto plazo. ¿Por qué?
–La elección no es el fin último de un acuerdo, sino que está en medio del proceso. Tienes que construir el camino para llegar a la elección y lograr que todas las partes reconozcan el resultado y convivir después de él. Esa discusión nunca la hemos tenido.
–¿Cuáles son los ladrillos de ese camino?
–Lo primero es un tema institucional. Y no es nada más el CNE, hay que hablar del TSJ y el resto de las instituciones. Luego está la construcción de confianza entre las partes, y que la mayor cantidad de actores políticos puedan participar. Eso no se decreta. Lo sucedido el 3 de enero nos tiene que poner a pensar a todos, sobre todo a quienes están en el poder porque parte de lo que nos está pasando es que ellos no escucharon a la gente y siguen sin hacerlo.
–¿Por dónde empezar a construir ese camino desde la Asamblea Nacional? ¿Se nombrará un nuevo fiscal, un nuevo TSJ, un nuevo CNE? ¿Se derogará la ley del odio?
–Lo primero es que tiene que haber voluntad política de cambiar esto. Sin eso, es muy difícil avanzar. Hay un marco jurídico que se armó para perseguir a la disidencia, y eso tiene que revisarse. Pero las instituciones no se cambian por decreto, se necesita construir un consenso político para renovarlas. Yo no creo que estemos ahí todavía.
–¿Qué papel debería jugar María Corina Machado y la oposición no representada en el parlamento?
–Aquí todo el mundo tiene que ser parte de la reconstrucción de Venezuela. Yo hablo con todo el mundo. Hablo con el gobierno y con cualquiera de la oposición. Pero también hay que estar dispuesto a hablar y a construir. Aquí no se trata de quién se cree dueño de la razón, sino de tener la voluntad política de construir una salida.
–Una cosa es estar dispuestos a hablar y otra cosa es levantar el teléfono y llamar.
–Yo lo he hecho y de allá para acá nunca responden. La política es hablar. Quien quiera hacer política sin hablar, entonces no hace política sino otra cosa.
Stalin González
–¿Han tenido la posibilidad de ejercer algún tipo de presión o de incidir en las excarcelaciones de presos políticos?
–Nosotros saludamos que haya liberaciones y esperamos que eso siga avanzando. Creemos que es un paso en la dirección correcta. Nos parece que puede ser mucho más rápido. Cuando se planteó ir a Miraflores con la comisión de la AN, mi posición fue que si íbamos a esas reuniones era para hacer algo por la gente. Decidimos escoger el tema de los presos políticos. Para evitar discusiones sobre listas, llamé a Foro Penal y me reuní con ellos en Caracas. Les pedí que nos ayudaran y nos dieron la lista. Esa fue la lista que entregué, con 836 personas. Muchas personas privadas de libertad no tienen defensa privada, han sido incomunicadas y no han tenido un juicio justo. Eso no se corresponde con la ley ni con la Constitución. Nosotros saludamos la decisión del gobierno de liberar presos, eso incluye a la presidenta encargada, a Jorge Rodríguez y al ministro del Interior que, si no estuviera de acuerdo, muchas de estas cosas no hubiesen ocurrido.
–¿Cree que la presión de Estados Unidos tenga algo que ver en las decisiones de liberar presos políticos, el gobierno habla de decisión unilateral?
–Yo creo que las dos cosas son verdad. Había un proceso desde antes, porque desde el 23 de diciembre comenzaron algunas liberaciones. No sé si el número se amplió después de la presión. Lo que sí es evidente es que los hechos del 3 de enero cambiaron la situación del país y llevaron a buscar espacios de distensión.
–En esta nueva realidad, donde pareciera que muchas decisiones se toman entre Miraflores y la Casa Blanca, ¿qué rol juega el ciudadano de a pie?
–La reconstrucción de Venezuela no puede ser unilateral. Aquí lo viable es que todos los sectores del país puedan participar en el cambio. Nosotros lo dijimos el 5 de enero: queremos ser la voz de los que no están en la Asamblea, queremos ser la voz de quienes no son escuchados y construir puentes.
–¿Podemos esperar interpelaciones o investigaciones en el parlamento sobre lo ocurrido el 3 de enero? ¿Puede la Comisión de Defensa convocar al alto mando militar? Hay muchas dudas sobre las defensas antiaéreas, los muertos reportados, la presencia de cubanos en la seguridad presidencial.
–Evidentemente hay muchas dudas y muchas preguntas sin responder sobre lo ocurrido el 3 de enero. Pero llevamos apenas dos semanas juramentados y solo dos sesiones ordinarias. Lo que debería ocurrir, desde la mecánica parlamentaria, es que lleguen a la Asamblea las memorias y cuentas de cada ministerio, y a partir de allí se ejerce la contraloría. Existen mecanismos: interpelaciones, comparecencias, preguntas parlamentarias. No me voy a adelantar. Lo que sí es claro es que el país merece transparencia sobre lo ocurrido, tanto en el uso de recursos como en los hechos.
–¿El 3 de enero dejó más en shock a la oposición o al chavismo?
–Es un evento que va a quedar en nuestra memoria. Cambió por completo las reglas, no solo en Venezuela sino también en el derecho internacional. Era un escenario que algunos tenían en mente, pero era el menos probable. Nadie esperaba que ocurriera de esa manera. Movió completamente la política venezolana. Hay sectores que todavía no entienden lo que está ocurriendo y hay que hacer un esfuerzo por entender cómo se está viendo esto desde dentro del poder.Noti/Imágenes
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