Desde este mirador, podrá reencontrarse con la naturaleza y respirar aire puro. Ideal para pasar un día entre la naturaleza y en familia porque hay distracción para todas las edades
Desde el Mirador de Caripe, en Monagas, el mundo parece detenerse entre la neblina y el aroma a café y chocolate recién hechos. Este Complejo Turístico Mirador de Caripe es mucho más que una panorámica; es un punto de encuentro con la identidad. Alrededor de este balcón natural, la cultura local cobra vida. Es casi un ritual obligatorio detenerse para disfrutar de las bondades que ofrece la tierra generosa de Caripe.
Al entrar, encontrará un gran monumento del indio Guaicaipuro, el cual representa a los pueblos indígenas originarios de la zona, que son los chaimas. Allí podrás tomar las fotografías que quieras mientras disfrutas del clima frío. En la segunda estación, te encuentras con pequeñas cabañas donde los emprendedores te ofrecen fresas con crema, el café y el chocolate de altura, que es ese néctar oscuro y fuerte que calienta las manos y el alma mientras se contempla el horizonte.
También la artesanía, donde las manos de los monaguenses transforman materiales naturales en recuerdos imperecederos de la visita.
Luego está la estación El Ritual. Aquí las personas compran un candado, escriben su nombre o el de su pareja con un marcador, lo cierran en la malla metálica y, tradicionalmente, algunos lanzan la llave hacia el abismo del valle para “sellar” su deseo o amor. Muy vanguardista, la “malla”, que es parte de la baranda del mirador, ha sido adoptada por los visitantes como el “Muro de los Candados”. Después te encuentras con el restaurante, donde puedes escoger entre comida rápida, dulces típicos, entre otros tentempiés.
A volar. Bajas unas largas escaleras y te encuentras con unas alas grandes de metal al estilo vanguardista que permiten que te coloques en el centro, simulando que las alas nacen de tu espalda, con el valle de Caripe como fondo natural, diseñadas específicamente para que los visitantes se tomen fotografías.
Luego sigue la magia con la Mano del Mirador o el Balcón de la Mano, que es una escultura en forma de mano gigante que se extiende hacia el vacío. Puedes subirte a la palma de la mano para tomarte una foto espectacular con todo el valle de Caripe de fondo.
Para los más pequeños instalaron una zona recreativa que cuenta con castillos inflables y parques de saltos. Hay una extensa cancha donde pueden jugar fútbol y, a los lados, dos esculturas y siluetas de futbolistas que rinden tributo a jugadores icónicos nacionales.
Mejoras
Este Complejo Turístico Mirador de Caripe fue remodelado y entregado el 1° de enero de 2026 por el gobernador de Monagas, Ernesto Luna, y la alcaldesa Dalila Rosillo.
El gobernador Luna enfocó el Mirador como un espacio multifuncional. Como Maturín es la sede oficial de los partidos de eliminatorias, estas figuras sirven para que el turista que sube a Caripe mantenga viva la fiebre del fútbol.
Recomendaciones
Llevar ropa cómoda, suéter o chaqueta ligera, zapatos deportivos con buen agarre porque algunas zonas pueden ser resbaladizas. Si llega entre las 4:30 pm y las 5:30 pm, podrá ver el valle de día y luego disfrutar del atardecer.
Cortesía de la Fundación Proyecto Cumbre Ecológica y Turística de Venezuela – Noti/Imágenes
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