Últimamente he visto en numerosos escritos los usos y abusos con la gramática y la psicología, sobre todo en los abusos con el uso de las mayúsculas. Que si bien es cierto, el abuso de ellas es una forma psicológica de ofensa e irrespeto por el entendido del sobresalto sobre el texto. Que falta hace el maestro Tito Balza en diferentes profesionales que «al parecer no entienden de lo sobre-entendido».
Es por ello, que en pocas líneas, y retomando al maestro de la redacción periodística Alexis Marquez Rodríguez, el abuso con la «mayusculites» es sinónimo de destrucción del lenguaje y sus formas de entendimiento, con cortesía y sin imposiciones. Y si es parta llamar la atención, nuestro lenguaje tiene otras formas para hacerlo.
Es por ello, que ruego, por favor: «No me grites cuando me escribas» .

