Eduardo Labrador.

En los últimos años, el estado Zulia se ha convertido en uno de los epicentros de la lucha por la descentralización en Venezuela. Es a partir del año 1989 que se instaura un proceso de descentralización sin precedente en Venezuela y da un paso a un proceso de modernización de la administración pública. Con la aprobación de la Ley Orgánica de Descentralización, Delimitaciones y Transferencia de Competencias del Poder Público, una historia rica en diversidad cultural, económica y social, en el estado ha sido protagonista de grandes cambios en el país. Sin embargo, en los últimos años, ha experimentado una serie de políticas centralistas que han afectado seriamente su desarrollo y bienestar.

El gobierno de Nicolás Maduro ha impulsado políticas que han despojado al Zulia de sus competencias, eliminando de las leyes de FIDES, LAEE, la no publicación de la Ley de Hacienda Pública Estadal aprobada en el año 2005 por la Asamblea Nacional, ha dejado sin margen de decisión en temas fundamentales para su desarrollo al Estado. La centralización de las decisiones y recursos en manos del gobierno central ha provocado un claro retroceso en la autonomía y capacidad de gestión a la región. Sin tomar en cuenta la voluntad del pueblo zuliano, son ejemplos claros de esta política centralista.

La falta de atención y apoyo por parte del gobierno central hacia el Zulia ha generado una serie de consecuencias negativas para la región y su población. Uno de los sectores más afectados ha sido la salud, educación y el sistema energético con la eliminación de la empresa ENELVEN, donde constantes apagones y racionamiento eléctrico han sumido a miles de zulianos en la oscuridad y desesperación. La falta de inversión en infraestructura y mantenimiento de las instalaciones eléctricas ha llevado a una situación crítica que afecta no solo a los hogares, sino también a las empresas y comercios de la región.

Otro ejemplo de cómo las políticas centralistas han afectado al Zulia es el tema del agua. El estado cuenta con importantes recursos hídricos, como el Lago de Maracaibo, donde el ICLAM era una institución que funcionaba cuando estaba en manos de los zulianos, hoy también ha sido despojada y la fauna del lago sufre por el derrame petrolero de más de 15 mil barriles diarios que afecta el ecosistema mientras el centralismo no hace nada para rescatarlo. Pero la falta de inversión y mantenimiento de las infraestructuras ha llevado a una escasez alarmante. Miles de zulianos se ven obligados a pasar días sin acceso a agua potable. No conforme el centralismo salvaje en el año 2021, luego de la derrota que recibiera por el pueblo zuliano, realizó la expropiación del aeropuerto, puente sobre lago, puerto, peajes, afectando aún más las posibilidades de tener otros ingresos para el desarrollo del estado. Esta situación nos muestra el abandono y desinterés que el gobierno central ha demostrado hacia una de las regiones más importantes del país.

La falta de autonomía en la toma de decisiones ha llevado a que el Zulia no pueda desarrollar plenamente su potencial económico. La decisión más reciente del régimen es la violación del artículo 167 de la CRBV, donde no se toma en cuenta el ingreso ordinario petrolero, y lo declaran en el presupuesto del 2022 ingreso extraordinario, donde por más de 100 años consuetudinariamente eran ingresos ordinarios petroleros, despojándole al Zulia del 72.2% del situado constitucional el equivalente de 643,1 millones de bolívares que no ingresaron en la tesorería regional y para el presupuesto del 2023, de manera arbitraria e inconstitucional nos quitaron del situado constitucional el 72.31% que son el equivalente a 1,844,39 millones de bolívares que no ingresaron al estado Zulia, resultando afectado sectores como la salud, educación, agrícola, pesquero e infraestructura se han visto seriamente afectados por la falta de políticas que atiendan las particularidades y necesidades de la región. La imposición de medidas económicas desde el gobierno central sin tener en cuenta la realidad zuliana ha llevado a la pérdida de empleos y la paralización de importantes sectores productivos.

En conclusión, Defender al Zulia del Centralismo salvaje y levantar la voz de todos los sectores de la sociedad zuliana, se hace necesario; seguir la lucha con urgencia de la descentralización para dar un ejemplo claro de cómo las políticas centralistas del gobierno de Maduro están afectando negativamente a las regiones del país. La falta de autonomía y la imposición de decisiones desde Caracas han llevado a una serie de problemas en áreas fundamentales como la energía, y la economía. Es necesario un cambio de rumbo que permita a las regiones tener la libertad y capacidad de gestionar sus asuntos internos, en beneficio de su desarrollo y bienestar de sus habitantes.

Profesor de LUZ: Eduardo Labrador.

Diputado del CLEZ.

Correo. Labrador.eduardo@gmail.com

Agencias

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