Luna Perdomo

María Corina Machado regresó y la esperanza de la calle exige resultados concretos según encuesta de Consultores 21.

María Corina Machado conserva el respaldo de entre 60% y 65% de los venezolanos, según Consultores 21, y sigue siendo identificada como el principal liderazgo político del país. Su regreso reavivó las expectativas de cambio, pero el desafío será convertir ese capital político en organización, movilización y presión efectiva

«Estoy aquí. Con ustedes»: cuatro palabras le bastaron a la líder de la oposición, María Corina Machado, para anunciar por medio de su cuenta en X que había regresado al país. Sin haber verbalizado una sola palabra logró movilizar a cientos de personas en distintos estados del país, que salieron a las calles el pasado domingo 25 de octubre y se aglomeraron para verla pasar.

La escena del regreso de Machado y de las diversas actividades que ha realizado esta semana abrieron una pregunta: ¿Qué espera la gente de María Corina Machado ahora que está nuevamente en Venezuela? Para algunos, su presencia representa la posibilidad de que se produzcan cambios políticos y para otros, su regreso no garantiza que las condiciones de la nación vayan a mejorar.

En Petare, Ninoska Castillo, quien trabaja como buhonera, califica la noticia como «buenísima». Espera «muchos cambios» y afirma que nunca perdió las esperanzas de que la representante de la organización política Vente Venezuela volviera.

«Yo salgo a votar por María Corina Machado (en unas elecciones presidenciales)», asegura Castillo y comenta que también está dispuesta a salir a la calle para acompañarla en sus actividades políticas. Cuando se le pregunta qué debe cambiar con urgencia en el país, habla de economía: «El sueldo. Tienen que arreglarlo», expone.

Esta preocupación de Ninoska Castillo coincide con una de las principales conclusiones de Saúl Cabrera, presidente de Consultores 21, quien explicó en conversación en Unión Radio que la economía familiar sigue siendo el principal problema de los venezolanos y que las expectativas de los ciudadanos están relacionadas con la mejora en las condiciones de vida.

«La gente se dio cuenta de que la política maneja la economía del país y que hay que cambiar la política para que cambie la economía», sostiene Cabrera. Indica que los venezolanos necesitan llevar dinero a sus hogares, conseguir mejores empleos, comprar lo necesario para sus hijos y tener acceso a la salud.

Entre los venezolanos consultados por TalCual en las calles de Caracas se destaca la relación entre las expectativas económicas y el respaldo político. Hallmar Marcano considera que lo primero que debe darse en el país es un cambio de gobierno y critica que los trabajadores perciban ingresos insuficientes. También pide revisar las instituciones públicas y las empresas del Estado.

«Lo que hay es que ajustar la economía. ¿Cómo la ajustas? Dándole un buen salario a tu gente», afirma Marcano.

Jeifri Mayora, de 31 años, habitante de Catia, también relaciona el regreso de Machado con la posibilidad de que el país avance hacia una transformación. Sin embargo, dice estar consciente de que la recuperación económica tomará tiempo y que las instituciones, los ministerios y las escuelas necesitan modificaciones: «Todos esperamos un superhéroe que arregle la cuestión enseguida, pero no es así», advierte.

Su expectativa es que el país comience a cambiar y cuenta que en vista de las condiciones actuales del país había considerado migrar en 2027, pero ahora cree que existen razones para esperar: «Si la cosa avanza un poquito, que es lo que queremos todos, podemos tener un granito de esperanza», dice.

El presidente de Consultores 21 detalla que el respaldo que tiene la líder opositora tiene una explicación que va más allá de su permanencia en el escenario político durante los meses que estuvo en el exterior. Indica que las mediciones muestran que la dirigente conserva amplia identificación entre los ciudadanos, pese a su ausencia física.

Cabrera añade que cuando se pregunta espontáneamente por un líder que pueda ser importante para el país, entre 43% y 44% menciona a María Corina Machado. Los nombres que le siguen son Delcy Rodríguez, encargada del Ejecutivo, Edmundo González y Diosdado Cabello y tienen una aprobación de entre 6% y 7%.

La proporción aumenta a favor de Machado cuando se excluye a quienes prefieren no responder. Son uno de cada tres consultados, porque dicen que no les interesa la política o porque sienten temor de expresar su opinión en el contexto actual. Al retirar a esas personas, la identificación con la representante de Vente Venezuela asciende a 55%.

Este medio encontró al menos cinco personas que manifestaron temor a expresar sus puntos de vista. Fuera de cámara, una mujer en Petare dijo: «No quiero opinar de política, pero si hay elecciones, diría que hay que salir de este gobierno». Otra dama sostuvo: «Me da miedo opinar de política. No estoy de acuerdo con Delcy (Rodríguez), pero no quiero que me metan presa». En Chacaíto otra joven agregó: «Tengo miedo porque he vivido mucho trauma».

Consultores 21 encontró que la intención de agrado tiene un reflejo importante. Entre 60% y 65% de los consultados manifiesta simpatía por la dirigente, mientras que poco más de 20% dice que no le agrada.

«En realidad, solamente en este momento hay un solo liderazgo real, que es María Corina Machado, pensando tanto en gobierno como en oposición», sostiene Saúl Cabrera. Recueda que Machado ha mantenido esos niveles de respaldo incluso cuando no estaba en el país: “Hasta ahorita ella ha sabido surfear las circunstancias y la gente la sigue apoyando”, afirma.

Parte de esa identificación, agrega, está relacionada con las características que los ciudadanos le atribuyen: “La perciben como una mujer joven, preparada, fuerte, resiliente, valiente, directa y franca”. También valoran que mantenga sus principios y que no se venda. Cerca de 50% de los consultados considera que Machado actúa por el bien del país.

El respaldo a la opositora se produce, además, en un escenario en el que seis de cada 10 venezolanos logran identificarse con la oposición. El encuestador también identifica un grupo de entre 8% y 10% al que denomina «opositores huérfanos», personas que piensan y se comportan como opositoras, pero que no se identifican expresamente con esa categoría y que, llegado el momento, podrían movilizarse por una opción de ese sector.

Para la politóloga María Isabel Puerta, esa capacidad de convocatoria es precisamente uno de los elementos que explica la expectativa que despertó el regreso de Machado. A su juicio, la dirigente consiguió desde 2023 articular a su base política y movilizar incluso a sectores que tradicionalmente no eran afines a ella.

La posibilidad de una salida política pacífica, que pasara por una elección popular, generó confianza y permitió una movilización (con su retorno) que, en su opinión, no se había visto de esa manera en el pasado reciente.

«Eso yo creo que generó confianza y ahí hubo una movilización importante», explica Puerta. La ansiedad por el regreso de Machado, añade, estaba relacionada con la expectativa de que su presencia permitiera recuperar la confianza y movilizar a la ciudadanía, no solamente para recibirla, sino también para lo que viene: la organización política.

En ese sentido, la politóloga considera que su regreso era necesario para que los ciudadanos sintieran que el proceso político estaba tomando cuerpo. «La dirigente puede inyectar energía a quienes esperan una definición sobre el futuro del país, pero también tiene la posibilidad de incidir en una negociación que, hasta ahora, ha generado frustración por la lentitud de sus avances«.

Puerta recuerda que Machado no forma parte activa del diálogo entre el oficialismo y representantes de la Asamblea Nacional de 2015, de la que Estados Unidos es parte, aunque, según señala, estaría al tanto de lo que ocurre. Expone que la presencia de Machado podría contribuir a darle confianza y legitimidad a ese proceso, además de modificar las condiciones en las que se desarrolla. «Estando ella, a mi modo de ver, las condiciones de este proceso de negociación han cambiado», sostiene.

Su incidencia, agrega, puede ser determinante no solo en el resultado de las conversaciones, sino también en la definición de los pasos que seguirán después de su llegada.

La expectativa no es una transición

El regreso de Machado también plantea un desafío para quienes están en el poder. Puerta considera que el oficialismo tendrá que ajustar su estrategia frente a una dirigente que conserva capacidad de movilización y que puede ejercer presión sobre los actores involucrados en el proceso político.

La politóloga advierte que quienes están en el poder han construido una narrativa propia sobre la realidad política del país y que el regreso de la opositora obliga a tomar en cuenta una fuerza que no ha desaparecido.

A su juicio, el oficialismo también busca consolidar una base económica y financiera que le permita afrontar unas eventuales elecciones en condiciones competitivas. No obstante, advierte que no está claro que esa estrategia sea suficiente para conseguir respaldo político, especialmente en un contexto de dificultades económicas y descontento social.

La investigadora María Puerta también pone el foco en el papel de Estados Unidos y en la necesidad de que Machado ejerza presión sobre la administración de Donald Trump y sobre el gobierno de Delcy Rodríguez.

Pero advierte sobre una diferencia fundamental: «Que se celebren elecciones no significa necesariamente que se concrete una transición democrática«. Para la politóloga, no basta con que exista una convocatoria electoral si no se producen cambios en las condiciones institucionales que permitan una competencia real y una transformación política.

Por eso considera que Machado tiene una responsabilidad de incidencia, aunque las decisiones finales no estén en sus manos: «Lo que sí puede hacer María Corina es, por supuesto, presionar», enfatiza.

Esa presión, insiste, no puede limitarse a declaraciones públicas. Debe ejercerse mediante la movilización de la ciudadanía y la organización política. María Isabel Puerta asegura que las personas están dispuestas a salir a la calle y que esperan instrucciones sobre cómo participar: «La presión se ejerce no con declaraciones, sino movilizando a la gente», destaca.

Sin embargo, no todos los ciudadanos consultados creen que esa movilización vaya a producir cambios. Ángel López dice no tener expectativas frente al regreso de Machado: «No tengo ninguna expectativa porque todos son iguales y aquí sigue la cosa igual», responde el habitante de Filas de Mariche.

Su escepticismo contrasta con el entusiasmo de Castillo, Marcano y Mayora. López no descarta participar en unas elecciones y condena que la situación económica sigue siendo la misma y que los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades cotidianas.

El representante de Consultores 21 también reconoce que las percepciones pueden variar y que los niveles de respaldo no son inamovibles. Por su parte, Puerta considera que el principal desafío ahora es que la ciudadanía deje de esperar únicamente anuncios sobre los pasos que se deben seguir: «La gente ya lo que quiere es ver resultados», afirma.

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