Reciban un saludo fraterno y lleno de esperanza en este día en que la Iglesia universal celebra la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Nos dirigimos a ustedes no solo como Comisión Episcopal, sino como compañeros de camino en esta apasionante misión de narrar la vida y la fe en nuestra amada Venezuela.
En esta ocasión, el Papa León XIV nos ha invitado a poner el corazón en un lema que nos toca profundamente: «Custodiar voces y rostros humanos». En medio de un mundo donde la tecnología parece avanzar más rápido que nuestra capacidad de asombro, el Santo Padre nos recuerda que «el rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos, de cada persona; manifiestan su propia identidad irrepetible» (León XIV, 2026). Esta verdad es el faro que debe guiar nuestra labor diaria en nuestras redacciones, emisoras y plataformas digitales.
Al mirar nuestra realidad venezolana, no podemos ser indiferentes a los desafíos que enfrentamos. Sabemos que informar hoy exige una valentía especial. Nos encontramos a menudo con una narrativa fragmentada y una descalificación que intenta acallar la verdad. Sin embargo, es precisamente en este escenario donde surge nuestra mayor oportunidad: ser artesanos de la escucha y la comunión. Debemos ser esos oasis de serenidad que nuestro pueblo tanto necesita, capaces de transformar la inquietud en esperanza a través de una comunicación auténticamente humana.
La comunicación eclesial en nuestra tierra no es una tarea aislada; es parte vital de nuestra misión evangelizadora. Por ello, queremos caminar juntos y fortalecer nuestros lazos. Por esta razón, y con gran alegría, les escribo también para convocarles a la próxima Asamblea Nacional de Misioneros Digitales, que llevaremos a cabo del 18 al 20 de septiembre de 2026. Aunque el lugar exacto está por definirse, este encuentro será una oportunidad única para consolidar la Red Nacional de Misioneros Digitales de Venezuela, para discernir juntos y formarnos, en clave sinodal, en el uso de las plataformas digitales desde los valores del Evangelio.
No se cansen de buscar la justicia y de poner su voz al servicio de los que no la tienen. Que su labor sea siempre un reflejo de la compasión de Cristo, protegiendo la dignidad de cada hermano frente a la frialdad de los algoritmos. Nuestra misión es, en esencia, custodiar la humanidad en cada información.
Que Nuestro Señor Jesucristo bendiga sus plumas y sus voces, que nuestra Madre María Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, y San Francisco de Sales les inspire siempre a comunicar con amor. Terminamos haciendo nuestras las palabras del Magisterio que nos invitan al compromiso más alto: «necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica» (León XIV, 2026).
Con nuestra bendición y estima, en Caracas, a los 17 días del mes de mayo de 2026, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor.
Mons. Luis Enrique Rojas.
Obispo de Punto Fijo
Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación
