Eliexser Pirela Leal
Para muchos, y en verdad es una realidad, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) es un ajedrez implacable donde la nostalgia no gana partidos y la chequera gerencial, combinada con la visión a largo plazo, define el destino de una franquicia. Recientemente, la gerencia de las Águilas del Zulia movió sus fichas en el mercado de la liga. Eso ha desbordado las redes con mensajes muy negativos, en su mayoría, con cualquier cantidad de epítetos, la mayoría negativos e impublicables, pero es bueno tratar de analizar lo ocurrido, al menos hasta la noche del sábado 25 de julio de 2026.
La llegada de un grandeliga de la jerarquía de Elías Díaz sacudió positivamente el entorno rapaz, encendiendo la ilusión de una fanaticada que clama por títulos. Sin embargo, si se mira más allá de los fuegos artificiales de esta contratación estelar, el balance global de las transacciones deja un sabor amargo. Afuera quedaron piezas jóvenes, talentosas y de profundo arraigo en el futuro del equipo; adentro, la sensación de que se sacrificó demasiado por muy poco.
El peso de las ausencias: Simón Muzziotti, Kennedy Corona y José Herrera
Antes del anuncio de la llegada de Díaz, que al menos es el movimiento más interesante a favor del cuadro zuliano, debemos considerar las primeras informaciones que surgieron, para que podamos entender el verdadero impacto de estos movimientos. Vamos poner bajo la lupa a quienes empacaron las maletas, que es lo que más a dolido a los seguidores rapaces. La partida de Simón Muzziotti no es una baja menor. Estamos hablando de un jardinero con herramientas legítimas de Grandes Ligas, una defensiva en la pradera central muy destacada y segura y un bate capaz de embasarse con regularidad, algo que históricamente ha costado un mundo en el estadio «Luis Aparicio «El Grande», de Maracaibo. Muzziotti representa juventud (27 años) y el prototipo de pelotero moderno que puede sostener a un equipo durante un buen tiempo.
El caso de Kennedy Corona también duele por lo que significaba en términos de proyección. Corona es otro excelente jardinero y bate promedio, un perfil sumamente escaso en nuestra pelota invernal. Verlo partir es renunciar a la explosividad y a la renovación natural del talento zuliano.
Por su parte, la salida de José Herrera se compensa con la llegada de Díaz, en una de las posiciones más complejas de cubrir en invierno: la receptoría. Herrera aporta inteligencia detrás del plato, experiencia en el sistema organizado de los Estados Unidos y una solidez defensiva que le da tranquilidad a cualquier cuerpo de lanzadores. Su bate en verdad que si ha demostrado un poco de inestabilidad. Ahora bien, desprenderse de un careta de su nivel y ser suplantado por un jugador como Díaz, creemos que en este punto el movimiento es beneficioso para las Águilas, aunque muchos «mánagers de tribunas», de esos que en la gama de seguidores de las Águilas hay, y de sobra, «Elías Díaz no va a jugar» (dicen ellos, los sabelotodos que, sin analizar mucho, sueltan aquellas perlitas contra el conjunto zuliano). Creemos que en la etapa de la carrera de Díaz, el actual receptor de los Vigilantes de Texas, con todo y sus 35 años, si va a jugar con las Águilas.
El espejismo del «golpe de efecto»
Nadie discute las credenciales de Díaz. Su cartel de MVP en un Juego de Estrellas de las Grandes Ligas y su liderazgo indiscutible le cayeron como anillo al dedo a cualquier organización. Su incorporación es, sin duda, un lujo y una declaración de intenciones.
Pero Águilas también recibe, en los tres cambios que ha anunciado hasta este momento, a Luis Matos, el relevista Carlos Nava (acumula 41 rescates en la LVBP) y a los prospectos Keiner Delgado y Juan Rojas. Delgado es de Guarenas, pertenece a los Piratas de Pittsburgh y entre Doble A y Triple A tiene 7 jonrones, 22 extrabases en total y 15 bases robadas. Es un infielder que puede jugar cualquier posición, menos la inicial. Rojas, por su parte, es de Maracaibo, pertenece a los Orioles de Baltimore y puede ser tanto abridor como relevista. En estos momentos no está en una buena campaña (6.27 de efectividad entre Clase A avanzada y Doble A), pero es un ponchador que tiene la capacidad para mantener la pelota dentro del parque.
Matos en la temporada pasada con La Guaira vivió una pesadilla, porque bateó 7 hits en 66 turnos (promedio raquítico de .108). Su mejor credencial es que en la temporada anterior, la de su estreno, ganó el premio Novato del Año, al conectar 66 imparables en 220 turnos, incluyendo 20 dobletes, 10 jonrones, remolcó 41 carreras y su promedio fue de .300 de average. Muy pocos jugadores en la historia de la pelota venezolana han conectado 20 dobletes y las 40 impulsadas son una cifra muy respetable en esta liga. ¿Que va a jugar en Venezuela con las Águilas? eso solo lo sabe él. Creemos que para adquirir a un jugador la gerencia de un equipo debe preguntárselo al jugador. Y fueran muy tontos si él les dice que no, y con todo y eso van a concretar el cambio. El tiempo dirá quien salió ganando, aunque hay algo que el tiempo no va a poder corregir, que la afición zuliana va a extrañar a Muzziotti y a Corona (a Herrera también, pero este jugó mucho menos con Zulia).
Para muchos la gerencia operó bajo la lógica del «pan para hoy y hambre para mañana»… es que así, por naturaleza, es el seguidor de las Águilas. Muy exigente, pero a la vez muy dura contra el equipo. Por ejemplo, y nadie puede decir que es mentira, cuando las Águilas comienzan con una campaña de varias victorias, siempre aflora la tradicional frase «Como son como las hallacas, en diciembre pierden». Los seguidores de las Águilas del Zulia son muy difíciles de complacer… Hasta con un título, porque ya ha ocurrido, en plena celebración de un campeonato ganado algunos (menos mal que no son muchos) dicen… «ganaron fue porque el otro jugó peor».
Preocupación
Y sin intenciones de «ser abogados del diablo» ni de justificar algo que haga la nueva gerencia del equipo zuliano, de la que hemos sido grandes críticos por el maltrato que nos hace a los periodistas en el estadio de las Águilas y otras «cositas más», que al ser otro tema vamos a dejar hasta aquí. Creemos que será el tiempo y los resultados quien diga, al final, si los cambios fueron beneficiosos.
Pero ¿qué preocupa? que la llegada de Carlos Nava, un cerrador que suma, como ya lo indicamos, 41 salvados con los Bravos de Margarita. Y qué preocupa. Que ojalá el equipo no esté pensando aceptar cambiar al jugador emblema del equipo, Silvino Bracho, quien junto a Alí Castillo, José Pirela y más recientemente Jackson Chourio, son la imagen del equipo.
Las Águilas del Zulia, como cualquier otra organización deportiva, necesitaban ajustes, de eso no hay duda. La incorporación de Elías Díaz y el resto de los jugadores mencionados ilusiona, pero debemos esperar que no se les ocurra cambiar, como nuestros aborígenes antepasados, oro y diamantes por «espejitos y telas».
Eliexser Pirela Leal

