Dr. César Ramos Parra

​La mesa de negociación entre la Comisión de la AN 2015 y los representantes del oficialismo, lamentablemente podría resultar un fiasco como instrumento para encauzar al país y a los venezolanos hacia la libertad. Esta se encuentra desvirtuada y sin resultados tangibles respecto a las tres fases que le fueron asignadas:
​Estabilización.
​Recuperación.
​Transición democrática.
​Aun cuando las tres fases podrían haber avanzado de manera simultánea, hoy podemos afirmar que sus logros son casi nulos.

​Los resultados que hasta ahora han arrojado las rondas de negociaciones, evidencian poca credibilidad: aún existen presos políticos, los liberados continúan bajo régimen de presentación y quienes huyeron del país no tienen garantías para regresar.

​En cuanto a la actividad económica, existen justificadas dudas en torno a las negociaciones petroleras debido a la falta de transparencia de algunos actores involucrados, el manejo opaco de los recursos obtenidos y la manifiesta desconfianza de algunas empresas petroleras para invertir, dada la inseguridad jurídica existente.

​La clase trabajadora al servicio del Estado, no ha visto resarcido su derecho a un salario justo; se discrimina al personal jubilado y se mantiene rezagado el poder adquisitivo frente a la creciente inflación en los precios de productos, bienes y servicios.

​Respecto a la urgente transición hacia la recuperación de la democracia y el estado de derecho, no existen avances en la conformación de un CNE imparcial ni en la fijación de un calendario electoral; además, la designación de nuevos magistrados para el TSJ despierta suspicacias y desconfianza, sumado al injustificado bloqueo para el retorno de María Corina Machado al país.

​En definitiva, todo el proceso conducente a la recuperación del estado de derecho, la economía nacional y la normalización institucional se encuentra en una situación de total incertidumbre.

​El reinicio de las actividades en la mesa de negociaciones, coordinada por la Dip. Dinorah Figuera, luce desvirtuado en sus objetivos al abrirse a la recepción de diversas representaciones nacionales —como la anunciada para los respetables gremios de enfermeras y médicos—, cuando es poco lo que se le podría ofrecer a dichos sectores al no estar dentro de las competencias de esa comisión el resolver este u otros problemas similares, para los cuales, además, carece de eficacia.

​El país espera respuestas concretas; no es dable continuar dilatando las acciones que exigimos. La reconstrucción nacional debe comenzar por la elección de un nuevo Presidente y una nueva Asamblea Nacional. Para ello, solo se necesita un CNE independiente y un cronograma electoral claro. Esa es la manera más expedita para la conformación de equipos de gobierno competentes, responsables de formular y ejecutar las grandes políticas públicas e incorporar a los diversos sectores a la participación activa en las decisiones destinadas a la reconstrucción nacional.

​¡Luz para todos!
Dr. César Ramos Parra.
Profesor universitario.

Diario El Pregón copyright 2023Desarrollado por @SocialMediaAlterna