José E. Pons Briñez
El tiempo, ese juez implacable que hoy juega a nuestro favor, nos permite finalmente procesar y valorar los eventos que han marcado estos últimos 25 años. Lo que comenzó como un fenómeno político en la tierra de Bolívar, se transformó en un proceso erosivo que le ha costado al país su propia esencia. Al analizar esta realidad, es un error simplista culpar únicamente a una casta de ignorantes; detrás de la degradación institucional, se percibe la agudeza de un «Gran Titiritero Maligno», una inteligencia capaz de orquestar la subyugación de toda una nación bajo el velo de la ideología.
Sin embargo, el pasado sábado 23 de mayo de 2026 marcó un hito que redefine nuestra geografía política. Las recientes acciones en Caracas, percibidas por muchos como prácticas estratégicas, representan quizás la militarización más democrática y pacífica que haya visto nuestra historia. No fue solo un despliegue en la capital; se sintió el peso de una nueva determinación en el Arco Minero, en el Zulia y en cada rincón fronterizo. Es el inicio de un despliegue que busca restablecer el orden donde la anarquía pretendía reinar.
En este camino hacia la recuperación de la libertad, la gratitud hacia los medios independientes y los programas de opinión es incalculable. Sin la valentía de esos comunicadores —grandes y pequeños— que aman la verdad, hubiera sido imposible mantener vivo el registro de la tiranía. Ellos han sido los custodios de nuestra memoria histórica, impidiendo que el relato del opresor borre las cicatrices de estos años. A estos mil gracias por Venezuela y su gente.
A pesar de la sucesión de catástrofes que hemos vivido, donde parece que un dolor nace solo para apagar a otro, hoy vislumbramos un cambio de paradigmas. Aunque seamos piezas pequeñas en un mapa geopolítico complejo que aún no terminamos de descifrar, los pasos actuales develan el nacimiento de una Venezuela con mayor grandeza. Con democracia y desarrollo por muchos años, es por ello que la limpieza debe ser total. Esto lo aprendieron en la Segunda Guerra Mundial, los que hoy nos ayudan a realinear al país, esta afirmación, no lo duden.
Recordamos a Séneca cuando advertía que «no hay esclavitud más denigrante que la voluntaria». Durante casi tres décadas, el país ha luchado contra las cadenas impuestas y las autoimpuestas. Hoy, la historia nos prohíbe olvidar. La ley de la historia es clara, como sugería César: el destino del vencido es la sombra, pero quien se enfrenta al destino con determinación, es quien escribe la nueva página de la libertad.
Venezuela no solo sobrevive; está naciendo de nuevo. Hago referencia a nuestro escrito, que afirmamos que los nuevos caminos la realizaran la “Nueva Ciudadanía” esta gente que no creen en los modelos vencidos y triturados por la historia, cuyos valores están fortalecidos con hierro y fuego. Hemos vivido de unas catástrofes a otras, y esto nos ha enseñado a saber no equivocarnos otra vez. He allí que este aspecto no puede ser dejados un lado, siento que es una torpeza en gobiernos de derecha y centro de derecha. caso el de Javier Miley, entre otros.
Dr. José Ernesto Pons Briñez/Doctor, Psicólogo y Profesor Universitario E-mail: [email protected]
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