Secretario de Estado de los Estados Unidos habría asegurado en «off the record» que esta vez el oficialismo no se burlaría de las conversaciones como lo ha hecho por más de dos décadas.
Bajo la observación del gobierno de Estados Unidos, el oficialismo y la oposición inician un nuevo proceso de diálogo político, donde se debe definir el futuro político e institucional del país a la mayor brevedad.
Sectores políticos de Venezuela negociarán, desde este sábado 1 de agosto, una transición política con dos invitados en la mesa: el gobierno interino de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición respaldado por Washington. Pero la “gran ausente será la mayor líder opositora, María Corina Machado” aunque podría contar con la presencia de «algunos aliados…»
El ambiente político empezó a calentarse con manifestaciones en diferentes puntos de Caracas. Los opositores piden «elecciones ya», mientras los chavistas cuestionan este diálogo.
Desde la extracción de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense el 3 de enero, Washington mantiene una fuerte presión sobre el gobierno de Delcy Rodríguez e impulsa este diálogo que puede derivar en futuras elecciones.
«El pueblo está esperanzado que definitivamente, producto de todo este proceso, nosotros lleguemos a unas elecciones libres y democráticas», dijo a la AFP Williams Dávila, exparlamentario que acudió a una marcha el martes en favor de Machado.
Unos 300 seguidores de Machado, la principal líder opositora del país y premio Nobel de la Paz, se concentraron en el este de Caracas para reclamar elecciones.
Machado promete desde el exilio que volverá a Venezuela, pero no fue convidada a participar en el diálogo político.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado en reiteradas oportunidades su satisfacción con el trabajo de Rodríguez, que hasta el 3 de enero fue vicepresidenta de Maduro.
Machado vive actualmente en Panamá y anunció recientemente desde allí que no participará en el diálogo, aunque aseguró que no se opondrá al proceso.
Varios observadores aseguran que Washington veta su retorno a Venezuela, aunque el gobierno estadounidense lo niega.
El diálogo sin detalles conocidos
El diálogo estará encabezado de un lado por Jorge Rodríguez, líder de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada de Venezuela, y del otro por Dinorah Figuera, una opositora que ha estado en exilio presidiendo la Asamblea Nacional legitima de 2015 y reconocida por la comunidad internacional.
Figuera encabeza la bancada opositora que ganó la mayoría en la Asamblea Nacional de 2015, pero fue desconocida por Maduro. Washington, sin embargo, considera que fue elegida de manera legítima.
Las partes no han aportado detalles sobre el lugar, el calendario o la dinámica del proceso.
Figuera y Jorge Rodríguez sostuvieron su primer encuentro público unos días antes del doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio y que ya deja más de 5.500 muertos.
En esa ocasión, el Departamento de Estado de Estados Unidos respaldó la iniciativa de diálogo e indicó que la agenda incluirá «temas clave» como la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del organismo electoral y las garantías para la participación política.
Pedro Benítez, analista político y académico de la Universidad Central de Venezuela, considera que se trata de un diálogo impuesto por Washington para habilitar «unos acuerdos básicos que permitan que el país se reinstitucionalice».
Los poderes públicos «son ilegítimos», dijo. «No son fruto de la voluntad libre de los venezolanos».
«Maniatados»
A las presiones de la oposición sobre el gobierno interino de Rodríguez se suma una militancia chavista inconforme con este diálogo.
Francisco Arias, diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), pidió en un mensaje en Instagram que no sea una negociación «solo aprobada por quienes dirigen el gobierno de USA».
«Debe ser una negociación que sea luego sometida al país, al pueblo de Venezuela», indicó.
Centenares de chavistas se reunieron el martes en el populoso barrio 23 de Enero, en el oeste de Caracas. Ahí el empleado público Noel Urbina dijo a la AFP que sentía «una indignación muy fuerte» porque el gobierno ha recibido a los estadounidenses «con bombos y platillos, con abrazos».
Son «quienes asesinaron venezolanos, quienes nos invadieron», agregó este hombre que se definió como un «chavista radical», al recordar los bombardeos que dejaron un centenar de muertos durante la captura de Maduro.
En caso de llegar a una elección, el chavismo radical no tiene candidato, advirtió. Y se aventuró a afirmar que muchos chavistas no apoyan a Rodríguez.
Carmen Montes, una jubilada de 70 años, defendió sin embargo a la presidenta interina.
Delcy Rodríguez «anda con una pistola aquí en la sien, eso no se debe de ignorar (…) Estamos maniatados», señaló esta mujer que llego a la manifestación con un pañuelo rojo en el cuello y que tiene el rostro de John Lennon tatuado en un brazo.
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